home Cultura espirituana, Uniss por dentro Orientación sexual y Derecho cubano. Colaboración de Arturo Manuel Arias Sánchez

Orientación sexual y Derecho cubano. Colaboración de Arturo Manuel Arias Sánchez

Ni por asomo, la labor codificadora civilista de Napoleón podía tutelar la igualdad de derechos ciudadanos para los homosexuales franceses; de aquí que, las relaciones de esta naturaleza, trabadas con pasión, entre los poetas Rimbaud y Verlaine, provocara repulsa entre los miembros de la intelectualidad finisecular decimonónica parisina.
Una primera aproximación legal, en nuestro país, a tal igualdad de derechos, la logró el vigente Código de Trabajo (2013).
Su artículo 2, destinado a enunciar los principios fundamentales que rigen el derecho de trabajo en Cuba, en el inciso b) proclama la igualdad en el trabajo: todo ciudadano en condiciones de trabajar tiene derecho a obtener un empleo…; sin discriminación por el color de la piel, género, creencias religiosas, orientación sexual, origen territorial, discapacidad y cualquier otra distinción lesiva a la dignidad humana.
Con este pronunciamiento (osadía que en la arena deportiva sólo puede compararse con el registro, hasta hoy insuperado, de 2,43 m en el salto alto bajo techo, de 1989, logrado por Javier Sotomayor), el Código de Trabajo, a la cabeza de nuestro ordenamiento jurídico en tal rubro, avanzó un buen trecho en la consecución de la paridad de derechos ciudadanos, sin importar la orientación sexual de estos; al menos, en este campo.
Pero no es suficiente.
Paradójicamente, el artículo 1 del propio Código de Trabajo frena, con su remisión legal, aparentemente por el momento histórico en que nos encontramos, dicho avance.
El precepto en cuestión remite a la Constitución de la República como norma garante del derecho de trabajo en el país.
Dice así:
El derecho de trabajo en Cuba, se sustenta en las relaciones de producción propias de un Estado socialista de trabajadores, que tiene como elemento esencial el trabajo y se aplica de conformidad con los fundamentos políticos, sociales y económicos dispuestos en la Constitución de la República.
Sin embargo, la letra constitucional no toma partido, desde su proclamación en 1976 (las modificaciones experimentadas en su texto en los años 1992 y 2002 son de marcado acento político) contra la discriminación social en el extremo de la orientación sexual de los ciudadanos cubanos, mostrando, desde entonces, una postura reservada, omisa.
La lectura de su artículo 42, primer párrafo, lo confirma:
La discriminación por motivo de raza, color de la piel, sexo, origen nacional, creencias religiosas y cualquier otra lesiva a la dignidad humana está proscrita y es sancionada por la ley.
En una interpretación extensiva del precepto constitucional, se puede afirmar, entonces, que también la discriminación por motivo de orientación sexual está proscrita en el texto magno pero, su aleccionadora advertencia de que la discriminación, cualquiera que fuere el motivo segregacionista, es sancionada por la ley, deviene en acción punitiva que se precipita en el vacío penal.
Así las cosas, prevenidos de una posible sanción represiva descrita en la norma constitucional, dado la comisión del delito contra el derecho de igualdad, plasmado en el artículo 295.1 del Código Penal cubano, es prudente analizar su redacción.
El que discrimine a otra persona o promueva o incite a la discriminación, sea con manifestaciones y ánimo ofensivo a su sexo, raza, color u origen nacional, o con acciones para obstaculizarle o impedirle, por motivos de sexo, raza, color u origen nacional, el ejercicio o disfrute de los derechos de igualdad establecidos en la Constitución, incurre en sanción de privación de libertad de seis meses a dos años o multa de doscientas a quinientas cuotas o ambas.
Ahora nos hallamos ante una cadena normativa donde cada uno de sus eslabones se engarza con el otro: el Código de Trabajo encuentra cobertura legal en la Constitución de la República; esta remite al texto punitivo para reprimir al trasgresor del derecho de igualdad, pero el Código Penal no califica tal comisión si se produce en el ámbito de trabajo (ni en cualquier otro) por motivo de orientación sexual (recordemos la frase latina de nullum crimen, nulla poena, sine lege)… ¡entonces la supuesta conducta punible permanece impune!
De aquí la perentoria necesidad de modificar la Constitución de la República y el Código Penal en el ápice de la discriminación por motivo de la orientación sexual de los ciudadanos cubanos, como consagración definitiva de la legalidad socialista (tal cambio equivaldría, otra vez en el campo atlético, a igualar la hazaña de 2,45 m de altura, al aire libre, del mítico saltador cubano, impuesta en 1993).
¡Y aún más cambios de fondo en la legislación civil y de familia, en pos de la plena igualdad de derechos de los cubanos!
Desde latitudes sudamericanas y, aún antes, desde allende el Atlántico, nos llegan ventiscas legales demoledoras de consagradas instituciones familiares y civiles, donde se rescriben nuevos nexos conyugales (no solo de hecho sino de derecho), la novedosa integración de bienes de la pareja (por cuotas o conyugales), la filiación (donde sea posible), la adopción (cuando la anterior es biológicamente inviable, dados los sexos de la pareja) y de sucesiones hereditarias.
En el entretejido social de nuestro país, de rígidas fibras machistas y homofóbicas, a pesar de su aparente relajamiento en el último lustro, no tienen cabida, por el momento, tales transformaciones jurídicas.
Sin embargo, admitamos, sin enojos o con ellos, la realidad que desbroza estereotipos y prejuicios, en el ámbito social del país, con el nuevo derrotero político emprendido en la arista de la orientación sexual de sus ciudadanos.
Si a mediados o en las postrimerías de la centuria que vivimos, dichas modificaciones se plasmaran en los textos legales cubanos, el salto (parangonando, de nuevo, con Sotomayor) alcanzaría una altura colosal, como si el brinco descomunal se hubiera efectuado en nuestro satélite natural, de leve fuerza gravitacional.
Arthur Rimbaud, Paul Verlaine y el mismísimo Napoleón Bonaparte quedarían anonadados por tamaña proeza jurídica.

MSc. Arturo Manuel Arias Sánchez. Profesor de Derecho de la Facultad de Humanidades
 

6 comentarios en “Orientación sexual y Derecho cubano. Colaboración de Arturo Manuel Arias Sánchez

  1. Aunque no entiendo mucho ese lenguaje jurídico, y algunas otras expresiones que emplea mi amigo Arturo ,me alegra que se dedique a escribir asuntos de interés para nosotros ,además de toda su faena que no es poca.Gracias profesor,le prometo que haré todo lo posible por estar al alcance de decodificar todos sus mensajes.

  2. Las leyes provienen de la cultura patriarcal y el cambio de la subjetividad es fuerte. Corresponde hoy eliminar la cultura patriarcal de los modos de actuación de algunas personas que dictan los derechos y las leyes de los seres humanos. La igualdad de derecho y oportunidades es justicia social. Recordemos que la satisfacción plena de todas las necesidades humanas es la PAZ

  3. Interesante el comentario,pero que bueno si cosas como este comentario estubiera dirigido a resolver otros problemas que tiene el pais como son la producción de alimentos,el cumplimiento exácto de lo que rige la ley en nuestro pais.No me opongo a nada de lo que por igualdad se haga en nuestro país,pero si a la sobredimensión en estos temas a todas las escalas donde ya casi uno no puede sentarce a ver el televisor con sus hijos pequeños porque lo que se ve muchas veces en los programas nuestros son otra cosa diferente a lo que por educación le enseñamos a nuestros pequeños.Incito a este verdadero maestro de las leyes a pronunciarse al respecto en otros temas,gracias profesor arturo.

    1. Delvis, lo ves sobredimensionado porque no eres tú quien sufre en carne propia la discriminación. Y en este mundo cambiante y cada vez más tolerante, deberías preguntarte si estás siendo acertado en lo que estás enseñando a tus pequeños, cuando dices ver diferencias entre lo que promueven nuestros medios y tus patrones educativos.
      En cuanto a temas como la producción de alimentos y el cumplimiento de la ley, si de verdad te sientas frente a la televisión, debes saber que mucho se habla, aunque aún queda mucho por decir. ¿Por qué no ves el tratamiento a esos temas como sobredimensionado? Porque esos temas sí te afectan, ¿verdad?

    2. Y otra cosa, Delvis, por favor, sé más cuidadoso con tu ortografía, que no se ven bien esos errores entre profesores y estudiantes universitarios.
      Saludos.

  4. Profe Arturo, usted tan acertado como siempre. Me alegra muchísimo ver cómo muchos investigadores y personas sensibles están analizando el problema desde varias perspectivas. Estamos aunando fuerzas; confiemos en lograr el ansiado salto.

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