home Cultura, Cultura espirituana La Patria es la Cultura. Una mirada desde Sancti Spíritus.

La Patria es la Cultura. Una mirada desde Sancti Spíritus.

Semanas atrás la Uneac sacudió el plácido devenir de la institucionalidad espirituana al convocar al espacio de Debate y Reflexión: “La vulgaridad en la música: ¿una elección del pueblo cubano?”.

La invitación se transversalizó a un amplio sector de la sociedad, ávida de encontrar en sus espacios un poco de solaz en medio de los amagos de recolonización que
desde los centros de dominación se ciernen sobre la nación.

Se abordaron conceptos como el vacío de autoridad que se sucede en espacios públicos, lugares donde el diseño sonoro y visual es dejado en manos de diseñadores empíricos y permeados de una estética extranjerizante, junto a las burdas agresiones sonoras, provenientes de gustos individuales, por lo general
contaminados de una pesada carga de lo vulgar, soez, violento, pornocultural, sexista, etc. Ante estas expresiones de devaluación de lo cubano, de separación de la nación de las personas más humildes, del peligro de la naturalización de la corrupción, como apunta Martínez Heredia, naturalización que de asentarse en Cuba provocaría la inevitable explotación de las personas unas por otras.

Así transcurrió el debate realizado en el Patio de la Poesía, bajo un torrencial aguacero que no evitó la presencia de más de una treintena de personas. El pensamiento de Abel Prieto sobre la aparición de esas “fuerzas desintegradoras en nuestra sociedad, a la convivencia de expresiones de barbarie y de vulgaridad, al deterioro y el autoexotismo que pretende que nos disfracemos y que nos vean como una caricatura de nosotros mismos y que se convierta nuestra identidad en algo seudo folclórico”, fue eje de un momento del debate Hoy, que estamos en plena emergencia cultural, podemos tomar como concepto estratégico el emitido por Miguel Díaz Canel en la clausura del III Consejo Nacional de la Uneac, cuando sentenció: “Estamos librando una batalla cultural y ética. Si mantenemos inalterables los principios la ganamos, pero con inteligencia no con prohibiciones. Si hay un escenario principal donde se conjuga la batalla económica con la ideológica ese es
la comunidad”.

A continuación les copio la una síntesis del debate, para que usted coincida, rechace o modifique nuestro pensamiento. No olvidemos que las buenas prácticas, y la formación y disfrute del buen gusto son una opción de vida, pero, y por desventura, el mal gusto también lo es.

Mirándonos en contexto. Reflexiones sobre nuestro contexto musical y la
invasión del mal gusto en los espacios públicos. (Intervenciones)
1.      El contexto nos hace un llamado a la búsqueda de nuevas formas de gestión cultural en función  del mejoramiento de la calidad de vida, del buen vivir, de la legitimación de las buenas prácticas, y eso está dado por el importante papel que juega la cultura y el arte como eje transformador, en la defensa de los valores autóctonos.
2.      Desde nuestro quehacer tenemos la responsabilidad de contribuir al mejoramiento de nuestros espacios públicos, contamos con voluntad política, con instituciones cuya misión es precisamente defender el patrimonio cultural que poseemos, contamos con el compromiso del PCC, del Gobierno, y la inteligencia de los decisores que ahora mismo tiene la cultura. Esta contribución depende no solo de querer hacer, sino de  poder y saber hacer.
3.      Empresa de la música: La empresa de la música espirituana no promueve
el reguetón, además de pronunciarse contra la vulgaridad y la chabacanería, está en la búsqueda de alternativas para la diversificación de propuestas en espacios públicos. Otro de los puntos claves es la disposición al diálogo y sugerencias para la toma de decisiones, que deben estar enmarcadas en el trabajo conjunto y propositivo. Resalta la importancia de las alianzas y la visión de los artistas para el desarrollo óptimo del trabajo.
4.      Otro de los puntos tratados fue la preocupación que está presuponiendo las nuevas relaciones Cuba-Estados Unidos, de aquí temas puntuales como las importaciones de nuevos patrones de comportamiento, nuevas direcciones de los gustos y preferencias de los jóvenes. Dentro de estas importaciones está el reguetón, que promueve prácticas sexistas, la violencia, el individualismo. No se trata de prohibirlo sino de no promover, de no divulgar, y es aquí donde los medios de difusión masiva deben jugar su papel, porque precisamente son ellos los que están legitimando el posicionamiento de esta tendencia, todo lo que se promueve es precisamente el reguetón, las instituciones lo llevan a los espacios públicos, entonces ¿qué estamos promoviendo? La irreverencia, el mal gusto y esto no solo es para escuchar sino para querer ser, eso es precisamente o que los jóvenes
están imitando en su querer ser, y eso resulta muy peligroso.
5.      La corrupción de menores y los actos violatorios del normal desarrollo del menor, previstos y sancionados en nuestro código penal, son delitos que hoy se naturalizan en ciertos espacios públicos espirituanos ante los ojos de ciudadanos y autoridades, como si fuera consustancial a cubanía.
Estos están dados por el público expendio de bebidas alcohólicas y tabaco a menores de edad, y al desentendimiento de la familia cuando esos niños y adolescentes deambulan hasta tarde en la noche. Cuando eso es unido a la incitación a la violencia de determinados espacios, cuya música la deciden personas dueñas de audios, que imponen su mal gusto, entonces estamos falseando la verdadera faz de una nación que se preocupa, y ocupa, de elevar la calidad humana de sus ciudadanos y ciudadanas.
6.      Sancti Spíritus, cuenta con uno de los mejores catálogos de músicos en toda Cuba, por qué no lo promovemos, por qué no usamos nuestros espacios públicos para mostrar lo mejor de nuestra cultura?
7.      Defender la cultura es defender nuestro patrimonio, nuestra identidad y nuestra ideología, solo que a veces pensamos que es solo recreación, divertimento  y no nos damos cuenta todo el impacto y repercusión que puede tener la incorporación de estos nuevos gustos estéticos en los jóvenes y niños.
8.      Necesitamos una política cultural coherente, horizontal, que no esté mediatizada por un interés mercantil y económico, ya que las propias prácticas culturales constituyen un sedimento condicionado  por diversos factores que se interrelacionan y juegan un rol en el proceso enculturizador del individuo, precisamente nuestras prácticas culturales responden a esa construcción social. Por tanto, es indispensable mirarnos como actores – decisores – responsables de la acción cultural, protagonistas y activos ante el acontecer cultural.
9.      Las instituciones deben trazarse estrategias que enarbolen esa necesidad de coherencia y que respondan  a la situación contextual que estamos viviendo. Pensemos entonces: ¿qué estoy promoviendo? ¿cómo? Las escuelas deben jugar su papel, no solo deben estar para el aprendizaje/enseñanza de materias, sino para inculcar valores y cubanía, es el caso de la enseñanza del Himno Nacional  y los Símbolos Patrio, enseñar a los niños normas de convivencia y educación cívica, nuestras escuelas adolecen hoy de estos planes de estudio.
10.     Los medios de difusión son también responsables de lo que está sucediendo en el contexto musical cubano: ¿Qué promueve Lucas? ¿Qué promueve la radio? ¿Qué promueve la prensa?, y esto sin mencionar las nuevas formas con la internet.
11.     La Cultura es un arma con la que contamos para salvaguardar lo más autóctono de nuestros valores, nuestra cubanía, marca pautas y consolida nuestra ideología, Cuba es un Paradigma latinoamericano de libertad.

Pensamiento político es cultura, política es cultura, defender nuestra cultura es también tomar un posicionamiento político en la defensa de la Revolución Cubana.  Es defender ese paradigma, la libertad de que nadie nos imponga. Pensemos en el reguetón y toda su influencia como un modo de desestabilizar la cultura cubana, influenciar a nuestros jóvenes, sembrar la inquietud por el querer tener, más que por el deber ser. Contribuir con la revolución no es darle a los jóvenes sus gustos y preferencias en las plazas y discotecas sino educar el gusto, formar preferencias, desde la visión y el pensamiento proyectivo, eso también es defender nuestros
símbolos y respetar nuestra identidad.
Estrategias y proyecciones:
1.      Los Proyectos Comunitarios y el trabajo con niños ha contribuido  consecuentemente a la formación de valores, al rescate de la memoria histórica, es por tanto que el trabajo comunitario constituye una alternativa a la que debemos sumarnos los artistas y decisores.
2.      El trabajo conjunto, la construcción colectiva de saberes en la toma de decisiones y en la proyección de estrategias institucionales.
3.      El compromiso  y la responsabilidad social nos plantea contrarrestar la mala música con la promoción de lo mejor de nuestros valores musicales.
4.      No trabajar en la emergencia, la improvisación muchas veces constituye inconscientemente la causa de malas prácticas.
5.      Dignificar el trabajo de las comunidades, valorizar lo nuestro.
6.      Trabajar en la construcción de referentes y conceptos.
7.      Capacitación para el sistema institucional de la cultura.
8.      Trabajar desde la motivación, el optimismo y el convencimiento apostando por nuestros artistas.

Marco Antonio Calderón Echemendía
Presidente del Comité Provincial
Uneac Sancti Spíritus.

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