home Cultura, Cultura espirituana El grupo «Teatro a Tiempo» propone su visión a partir de dos textos medulares de la dramaturgia cubana contemporánea

El grupo «Teatro a Tiempo» propone su visión a partir de dos textos medulares de la dramaturgia cubana contemporánea

Por: Roger Fariña Montano
Especialista de Teatro. Extensión Universitaria. Uniss

Una de las instituciones más importantes del teatro cubano ya rondaba por los duros escenarios de una isla espoleada por la dictadura batistiana. Pero ninguna fuerza mayor logró que los integrantes de dicho gremio se doblegaran; todo lo contrario, consiguieron cimentar ideales y estilos particulares de obrar en las tablas y en los escenarios de aquellos adversos años. Me refiero a Teatro Universitario de La Habana (TUH) que desde las aulas de dicho instituto y con el interés de expresarse intelectual, social, política y humanísticamente desde una mirada artística, se gestaron importantes espectáculos. De una larga lista podemos citar a Antígona, de Sófocles; Noche de reyes, de Shakespeare, o Tartufo, de Moliere, entre otras.

La mayoría, esto se registra en documentos epocales, eran obras que se estudiaban en las carreras de humanidades, de las cuales se escogían fragmentos y se escenificaban por los mismos estudiantes. Muchas figuras imprescindibles de nuestra escena se dieron a conocer en el panorama teatral cubano a raíz de sus incursiones en estos ambientes culturales que emanaban de dichas aulas de la casa de altos estudios.

Deudora de esta tradición, la Universidad de Sancti Spíritus “José Martí Pérez” quiere seguir esos pasos ineludibles de la historia escénica de la nación. Así el Movimiento de Artistas Aficionados de  la Uniss encuentra cada año un espacio de creación y de debate en las disímiles manifestaciones que se alistan al concurso. En la expresión que me ocupa, quizás la más completa e integradora de todas las manifestaciones, una de las misiones es apuntalar la profesionalización de los actores y los posibles directores (estudiantes) de escena con inquietudes creativas, y capitalizar la experiencia y el talento existente en la colectividad teatral.

Siguiendo estas coordenadas, la manifestación de Teatro tuvo la feliz representación de la obra Teatro a tiempos, por el grupo Teatro a Tiempo, que dirige Taimí Valle, quienes, enhorabuena, fueron galardonados con Medalla de Oro. Sin dudas, resultó una de las atracciones más plausibles de las que el público que asistió a nuestro vetusto Teatro Principal pudieron disfrutar en el marco de celebración del Festival de Artistas Aficionados de la FEU, en su edición 23. De cara a la siguiente fase de competencia en la Universidad de Ciencias Médicas de Sancti Spíritus, el colectivo se dispone a perfeccionar deslices técnicos que pudieron, en algunos momentos, atentar contra la salud de la representación.

Lo cierto es que el impacto de público de Teatro a tiempos es reconocido, y resuelvo apuntar los aciertos de la puesta en escena planteada por Taimí Valle. Considero valiosísima la idea del colectivo de fundir en un mismo tejido escénico -con sus virguerías técnicas y los entresijos ficcionales en función de una comunicación efectiva- una visión particular a partir de dos textos medulares de la dramaturgia cubana contemporánea, me refiero a la paradigmática Weekend en Bahía, de Alberto Pedro Torriente, y la particular historia de amor en Ignacio & María, bajo la firma de la archiconocida dramaturga Nara Mansur.

El primero es un texto escrito a finales de los 80, quizás consumado en la primera carrera de los 90, pero que en su ambición de actualidad permite restaurar –según los recursos discursivos y la «manía» profesional del autor- un diálogo efectivo entre espectador y actores. Además, se permite como texto vital fecundar una temática vigente en nuestra sociedad, capaz de penetrar en la conciencia social y colectiva del aquí y del ahora. Una pareja de jóvenes (Esteban y Mayra) se reencuentran después de casi veinte años, con 32 años cada uno, «para recordar su noviazgo de la adolescencia y descubrir que no son los mismos de antes pero que tampoco la vida de uno, al cabo del tiempo, ha sido mejor que la del otro», según la lectura útil de Adriana Sosa Díaz. Los flirteos, sus discursos redentores que estimulan un careo más sentimental y de reproches que uno aparentemente amistoso, las diferencias entre sus mundos y la incomunicación de todo tipo entre ambos mundos (Cuba y EUA) «pone el dedo sobre la llaga en una de las problemáticas más abordadas» en la escena cubana de finales del siglo XX.

El segundo, escrito sobre los 2000, es abiertamente una historia de amor, un automatismo poético cargado de realidad en el que ambos héroes, entre «encuentros y desencuentros», en tanto reales y espirituales, están probados en la superposición de los textos que a nivel teatral sugiere la autora. Se me antoja redefinirlo como un poema dramático que en escena emite señales «existencialistas» que (se) descomponen y desconciertan. Como las carillas de Alberto Pedro, las de Mansur colocan en un primer plano al amor, mas al amor aniquilado una y otra vez por las metas y los propósitos de sus personajes. Son las metas, aunque más acentuadas en el discurso literal de una obra que en la otra, las principales causas de las soledades cotidianas y las separaciones: siempre dadoras de desengaños y nostalgias. Es como si estos cuatro héroes implícitos en las dramaturgias señaladas estuvieran, parafraseando a nuestro dramaturgo mayor Virgilio Piñera, destinados a los cascos de los caballos.

El elenco integrado por Reude Díaz Romero, Aranelys Álvarez Ramírez, Luis M. Portiel, Mairielys Torres, Frank García y Gabriela López (Gaby) responde a la provocación de la directora al colocarnos en un espacio otro, incierto, irreconocible y hasta simbólico en el que los actores se despojan de sí mismos para mostrarnos personajes cada vez más descarnados. Personajes que son desalojados de sus cuerpos y prisioneros de un conductismo absurdo al que estamos adheridos cotidianamente. Algo así como «encausados» en una especie de desidia en la que no atinan a percatarse de que no existe un bien colectivo y que perdemos nuestras vidas esperando un cambio que solo depende de nosotros mismos. A la espera de que el elenco vaya ascendiendo en sus trabajos individuales, y en su conjunto, será fundamental que comprendan estas coordenadas implícitas en el intertexto, de manera que la visión sistémica auxiliará la procurada comunicación con el espectador.

Thaimí Valle es consecuente con los reclamos de ambos textos, y es capaz de congregarlos oportunamente en función de una dramaturgia espectacular comunicativa. El espectador ante la representación estará al tanto de las historias, siempre esclarecida gracias a la apoyatura circunstancial en que la directora contextualiza la «acción». Es evidente que se nos convoca a un nuevo teatro: los actores de Teatro A Tiempo se presentan con sus nombres de pila, imponen sus criterios y esperan entonces que se les escuche; no sus verdaderas historias, sino sus inquietudes existenciales mediante estos textos geniales de la dramaturgia cubana. Y eso compensa al espectador, lo regocija, y le propone un espacio otro de diálogo y de reflexión, cometidos esenciales, entre muchos otros, del teatro como hecho artístico. luis y mairielys reude y aranelys todos

3 comentarios en “El grupo «Teatro a Tiempo» propone su visión a partir de dos textos medulares de la dramaturgia cubana contemporánea

  1. realmente nuestro trabajo fue de mucho sacrificio, y la idea de fucionar tan ilustres texto de la dramaturgia cubana sobrepasò cualquier expectativa, incluso para nosotros mismos, aunque no trabajamos para un resultado o galardón en si, mas bie para ese generoso público, tan contemporaneo y que puede identificarse con cualqiera de los personajes presentados. Agradecerle principalmente a usted, Roger, por su ayuda durante todo el proceso de montaje y presentacion, fue realmente imprescindible su labor, asi como por su amistad.

  2. Profesor me pareció impresionante su critica constructiva ya que los has medido como son artista aficionados de nuestra universidad que hicieron un trabajo genial junto a la instructora de teatro.Solo esperamos que para que triunfen en el festival nacional los asesores como solo usted sabe hacerlo.

  3. La labor de los instructores de arte ya comienza a dar frutos. El arte comenzó por ser capullo, comenzó por ser sueño, comenzó por ser un mágico deseo en nuestra universidad.

    Ese mágico deseo, ya no es sólo sueño y capullo, es también flor y corazón, es mariposa y amor, hecho realidad por dos talentosos y brillantes jóvenes: Taimí Valle y Roger Fariña. “Solo el amor engendra la maravilla” cantó Silvio, de seguro inspirado en pasajes como este, donde a fuerza de talento, tesón, entrega y mucho amor podemos disfrutar de realidades como las del Teatro a Tiempo. Conducidos por estos caminos de seguro muy pronto escalaremos peldaños superiores en el arte universitario. ¡¡¡Muchas felicidades colegas!!!!!. Y por supuesto a esos jóvenes actores que lo dieron todo en el escenario, pude disfrutar de una maravillosa puesta en escena.

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