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Obama consuela, pero no cura

Por: Alieti Sosa Padrón. Profesora de Historia de Cuba. UNISS
Es la historia quien únicamente marca el retorno, el análisis de lo que nos daña y limita, lo que entorpece, aquello que obligatoriamente debe ser cambiado. Ser joven no impide pensar, disentir, transformar nuestro contexto histórico, tan determinado por lo que idílicamente parte del mundo reconoce como el embargo.

No existe nada parecido a lo que sucede con Cuba, no es su música, sus mujeres o su proceso social con victorias o desaciertos lo que la hace mencionada, solo diciembre y un encuentro después de medio siglo la han convertido en titulares y páginas.

Los años recordarán a Barack Obama, será quien lleve consigo la gloria de quienes logran unir a los que llaman irreconciliables, a los separados por aquel puente tan grande y, a la vez, tan pequeño de 90 millas.

Es su mérito. Su gestión ha restablecido las relaciones diplomáticas y ha hecho progresos hacia la normalización de la relación bilateral, abriendo nuestras respectivas embajadas, destacando que seis secretarios de gobierno de los Estados Unidos han visitado La Habana, cuatro ministros cubanos han visitado los Estados Unidos, y él se ha convertido en el primer presidente estadounidense en visitar Cuba desde 1928.

Estableció una comisión bilateral para dar prioridad a las áreas de participación, y se concluyeron acuerdos no vinculantes en materia de protección medioambiental, santuarios marinos, salud pública e investigación biomédica, agricultura, lucha contra el narcotráfico, comercio y seguridad del transporte, aviación civil, transporte directo de correo e hidrografía, y ha puesto en marcha diálogos o conversaciones sobre la cooperación policial, cuestiones regulatorias y  económicas, reclamaciones, la política de Internet y de telecomunicaciones.

Mas la historia reclama y cada joven cubano que entienda, analice, conozca, denuncia y protesta pues sabe que aún no es suficiente.

Entonces, ¿Por qué no retirar la Base Naval de Guantánamo amparada en un tratado ya no aceptado por la Isla, en lugar de utilizar el personal diplomático para un cambio de régimen, bien pensado y repleto de estrategias, que se dirige a lo que se asume por la directiva norteamericana, como la sociedad civil cubana dejando fuera a las mayorías?, ¿por qué no arriesgarse a usar sus facultades para que el William Soler tenga condiciones y atienda a los niños con leucemia o permitir el uso sano, menos restrictivo, de las redes sociales, dejando elegir a los cubanos su uso, sin las manipulaciones constantes de quien pretende enturbiar principalmente a la generación que desde su punto de vista, transformará a Cuba por los caminos de un nuevo protectorado?

Tal vez transmitir menos radio y televisión irrespetuosa, que ningún país permitiría, ayudar a que los obreros produzcan con la calidad soñada y que la vida de cada cubano se transforme, trayendo de la mano desarrollo económico junto a desarrollo social, sostenido y coherente, en lugar del sector privado, que no es eje de la sociedad socialista.

Son las contradicciones de un diferendo enorme y consecuente lo que nos separa; solo el diálogo enmarcado en el éxito y la confianza, desechando términos confusos, que aborden la represión de derechos civiles y que acusan a Cuba de políticas hipócritas, sería lo más oportuno.

Hacer más y cuestionar menos, respetar más y entrometerse menos, cooperar sin desprecio, sin injerencia, sin dobles caras, cuando declara reiteradamente que no busca un cambio de régimen en Cuba y que continuarán dejando claro que los Estados Unidos no pueden imponer un modelo diferente en Cuba porque el futuro de Cuba depende del pueblo cubano. Es cierto, sus propias palabras lo han esclarecido, su embargo, nuestro bloqueo económico, es obsoleto y debe ser levantado y es sensato, por supuesto, borrar los históricos anhelos.

La directiva del presidente Obama consuela pero no cura. Las presiones que implican el fin del proceso electoral no lo dejan llegar hasta donde puede en materia ejecutiva.

La cultura asumida por nuestro pueblo nos permite hacer un balance racional de virtudes y defectos de tal directiva. Por eso, denunciamos y protestamos hoy ante la renovación de la vieja estrategia; instamos a Obama, y a quien le siga en la administración de los Estados Unidos, a completar el camino de la normalización, no solo de las relaciones, sino también de la historia…si es que en realidad quieren, como declaran, el bien de nuestro pueblo.

3 comentarios en “Obama consuela, pero no cura

  1. yo y todos los estudiantes de la faultad de cultura fisica de segundo año damos un NO AL BLOQUEO Y CONDENAMOS LA INJUSTA POLITICA QUE MANTIENE EL GOBIERNO NORTEAMERICANO CONTRA NUESTRO PAIS, ABAJO EL BLOQUEO VIVA CUBA

  2. Las recetas de Obama no son suficientes, es cierto que ha tenido valentía y algunos méritos, pero los cubanos sabemos que él puede hacer como presidente muchas cosas mas de las que ha hecho, como puede tambien poner a funcionar lo que ya ha aprobado y en la realidad siguen las trabas. Yo soy de los que piensa que antes de de su despedida haga algo mas de importancia, aunque se que el bloqueo sigue.

  3. Excelente la argumentación de una joven como Alieti Sosa que nos muestra las dos caras de la Directiva Presidencial de Política. Excelente acto en la UNISS.

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