Mi brújula

Mensaje recibido por Yenima Martínez Castro, profesora de la UNISS, de parte de la que fuera su Profesora Guía en el IPVCE de Santa Clara, Raisa Bonacheaa

Amigos queridos se me ha perdido otra vez mi brújula. Hace 41 años perdí a mi padre biológico, él fue ferviente seguidor del hombre más grande del siglo XX y XXI, esta persona que ha guiado a todos los hombres revolucionarios y comunistas del mundo; fue entonces que descubrí que ese hombre era su brújula.

Esa brújula hizo a mi padre ingresar desde muy temprana edad a la juventud ortodoxa, dirigir un grupo de acción y sabotaje en acciones de clandestinidad en su terruño, sumarse a la columna de Camilo Cienfuegos y ofrendar su vida salvando dos niñas a sus 39 años, con el único mérito de ostentar sus merecidos grados de Comandante. Cuando partió, pensé que había perdido mi rumbo, pues me resultaba muy difícil entender la muerte de un ser querido y aún me lo sigue siendo. Desorientada sobre cómo proseguir, busqué en los momentos vividos con él: en su enseñanza y su quehacer diario encontré su brújula para alinear mi vida.

Las brújulas siempre marcan el Norte, pero el norte de esta que descubrí en mi desconcierto, y que mi padre atesoraba a diferencia de las tradicionales, como dice TELESUR, su norte era el SUR.

Ella hizo que me formara como profesora de Matemática, renunciando a la carrera que obtuve por mis calificaciones cuando concluí el preuniversitario, me guio a cumplir disímiles tareas, trabajos voluntarios, marchas, concentraciones, tantas que se me hace imposible enumerarlas, hasta llegar hasta hoy, donde me desempeño como docente en una universidad médica y ser tan necia como para no comprender que la brújula que heredé está hecha con material especial, muy especial: los principios de su concepto de REVOLUCION.

Les cuento que cuando viajaba a cumplir misión en junio del 2009, mi brújula estaba dañada físicamente y me decía: ella tiene que componerse para que marque mis pasos en estas tierras africanas, que tanto la han utilizado para marcar sus rumbos. Y se compuso, no tal vez como quería, pues no la veía siempre, pero estaba ahí y continuaba guiando mis pasos. Si la dejaba de ver a veces, me preocupaba, y qué alegría me daba que alguien que visitara «mi casa», la consultara, porque dejaba de ser mía y se volvía como yo deseaba: universal.

En estas nuevas circunstancias aprendí a utilizarla de forma diferente, continuaba guiando mis pasos con sus sabias experiencias y su nuevo estilo de marcar rumbo: sus reflexiones, que me tenían siempre a la expectativa, pues detrás de cada hecho trascendental marcaba un rumbo con una reflexión; esta vez me quedé esperando su señal, tras los últimos resultados de las controvertidas elecciones del norte brutal que nos desprecia; pero sabia y previsora, me fue preparando a mí y a los míos, para cuando no estuviera a mi alcance, como lo está hoy, saber qué hacer.

Sus manecillas hace rato me indicaron a mí y a los que piensan como yo, mirar hacia su magistral intervención en el último congreso del Partido, porque no podemos olvidar jamás la capacidad de mi brújula de luz para viajar al futuro y regresar para indicar el camino correcto, junto a todos los pobres del mundo, y yo no olvido que soy parte de ese tercer mundo.

En mi locura de su búsqueda, comprendo que no por gusto debe haber dedicado estos últimos años a experimentar, estudiar e investigar cómo producir mejores alimentos, mientras otros se dedican a acabar con el hombre y no con el hambre. Mi brújula nos explicó lo importancia de consumir varios alimentos: soya, chocolate y ahora habla de la moringa; este último tan llevado y traído en chistes mal gusto por los que han querido empañar su visión ingeniosa para todo.

¡Ay… amigos!, desde las altas horas del viernes 25 de noviembre, tengo mi brújula especial extraviada, la busco dentro de mi dolor, de mi tristeza, de mis ojos llenos de lágrimas, de mi presión en el pecho… en el silencio de mis calles que recorro en su búsqueda, todo esto me impide encontrarla, pero estoy convencida de que la encontraré dentro de 9 días, porque esta brújula traviesa me ha hecho una maldad imperdonable, no tengo dudas que la encontraré, todos los hombres del mundo me dan pistas de dónde fue la última vez que la vieron, encontrarla en estos días me resulta imposible y mi hija me dice:
– Tal vez la encuentres pronto en Santa Ifigenia, donde hará una pausa pequeña, ahí han ido otras brújulas, de generaciones más antiguas, pues tu brújula de luz mamá, es también mi brújula; pero no te preocupes más, pues a ella la puedes encontrar en los humildes del mundo, en los desposeídos, en los que luchan por las causas justas, en la dignidad de los pueblos, en los logros en Educación, Salud, Deporte, Cultura, Ciencia; en fin, en todo lo bueno que se haga sobre la faz de la tierra.

Gracias por ayudarme y siendo así, no la buscaré más, y retomo mi rumbo, el que me indicó en abril de este año, el rumbo de trabajar con fervor y dignidad, para producir los bienes materiales y culturales que el hombre necesita… para hasta mi último aliento comunista, no perderme jamás y decirle orgullosa a nuestros hermanos de América Latina y del mundo, que sigo siendo cubana en Cuba, y QUE VENCIMOS, COMO PREDESTINASTE.

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