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¿Superficialidad o autocensura?

 Por: José Francisco Echemendía Gallego

Como asiduo “cliente” del Noticiero Nacional de Televisión (NTV) tuve la oportunidad de escuchar, este 5 de julio, el comentario hecho por el periodista Pável Otero, especializado en temas deportivos, acerca del béisbol cubano, en consonancia con los resultados desastrosos (no sé qué otro calificativo darle) de las últimas semanas, solo tenuemente maquillado por lo que hace el equipo que participa en el Torneo de Rotterdam.

El periodista hace un análisis bastante crítico del comportamiento del conjunto que intervino en 21 juegos en la Liga Can-Am (fundada en 2003), con un balance –ya lo dije antes- desastroso, y de lo que va del tope con la selección universitaria de EE.UU (3 derrotas en tres salidas). Cierto es que la intención declarada era foguear a atletas jóvenes en ligas más exigentes que la nuestra, reconocimiento tácito del bajo nivel actual de la Serie Nacional de Béisbol, pero lo ocurrido en el campo de juego ha desbordado cualquier presagio negativo que pudiera haberse imaginado (16 derrotas y solo cinco victorias); consecuencia directa de errores tácticos de la dirección y deficiencias técnicas de los atletas (los árbitros le cantaron más de una decena de balk a los lanzadores cubanos), volvió a aflorar el mal corrido de bases, las deficiencias en el toque de bola, etc., etc.

El periodista, que reconoce todo eso, refiere entonces que hay alrededor de una treintena de jugadores en la MLB, varios en la propia liga canadiense, otros en la exigente liga de Japón que hablan por sí solo de la calidad de nuestro béisbol, y que los principales problemas están en la serie doméstica; dice entonces algo así: ojo, nuestra pelota no está acabada, ni mucho menos (en eso coincido con él), pero seguidamente alude que no existe crisis en la pelota cubana; y en eso es en lo que discrepo; creo que sí hay crisis, creo que si va al diccionario y consulta las tres primeras acepciones se dará cuenta de ello (1.Cambio profundo y de consecuencias importantes en un proceso o una situación, o en la manera en que estos son apreciados. 2. Situación mala o difícil. 3. Intensificación brusca de los síntomas de una enfermedad.)

Y mientras no seamos capaces de reconocerlo en su totalidad, con sus causas y consecuencias,  no estaremos en condiciones de enfrentarlo con objetividad y posibilidades de éxito en su solución. La pelota es en Cuba mucho más que un juego o un deporte, es parte de la vida misma de la nación (no descubro nada); cualquier cubano puede ver que si hace solo unos 15 años éramos prácticamente invencibles bate en ristre, ahora estamos rozando lo caricaturesco.

No soy un especialista, ni mucho menos, pero sí un amante de la pelota, y si no se va al fondo del problema, a las esencias, a las causas reales (no a la estructura de la Serie Nacional), las cosas seguirán igual o peor, pero no soy pesimista; estoy seguro que -como en otros asuntos tan serios como este- encontraremos las soluciones convenientes y adecuadas, pero no se puede tener temor, a las cosas hay que llamarlas por su nombre, ya nuestro Héroe Nacional lo había sentenciado en el siglo XIX, “La palabra no es para encubrir la verdad, sino para decirla1.

Los más preclaros pensadores y líderes del pueblo cubano en diferentes momentos históricos nos convocaron a la transformación creadora, primero José Martí en 1880: “Debe hacerse en cada momento lo que en cada momento es necesario» 2, y 136 años después Fidel Castro, en su magistral concepto de Revolución nos dijo: “… es cambiar todo lo que debe ser cambiado3”; ese es el camino, no tenemos derecho a perderlo.

Referencias.

  1. Ciegos y desleales, Patria. Nueva York. 28 de enero de 1893, t. 2, p. 216
  2. Lectura en la reunión de emigrados cubanos, en Steck Hall, Nueva York. 24 de enero de 1880, t. 14, p. 147
  3. Concepto de Revolución, Fidel Castro Ruz. Discurso pronunciado en la Plaza de la Revolución “José Martí”, La Habana, 1. de mayo de 2000.

 

5 comentarios en “¿Superficialidad o autocensura?

  1. Excelente comentario. Considero que debemos dejar el miedo a llamar las cosas por su nombre. Hay muchas mediaciones en todo lo que hacemos, y por eso no avanzamos en muchas ocasiones. Queremos quedar bien con Dios y con el Diablo. Eso es hipocrecía.
    Sí hay crisis, en la pelota y en otras esferas también. Aceptémoslo.

  2. Elementos del síndrome de la grave enfermedad que aqueja la pelota cubana (el orden de los factores patológicos descritos no significa necesariamente su nivel individual de morbilidad) son:
    1. El futbol le ha arrebatadoo la fanaticada.
    2. El espectáculo que ofrecen nuestros peloteros es lamentable, dado su baja calidad.
    3. No hay dinero para sostener toda la infraestructura necesaria.
    4. Éxodo de peloteros a las buenas o a las malas.
    5.Tímidamente se exhiben encuentros del beisbol profesional.
    6. No se convocan a los treinta y tantos de los jugadores cubanos de las MLB por razones políticas.
    7. Es más fácil practicar fútbol que pelota.
    8. Los medios se obstinan en negar la decadencia del deporte cubano, principalmente la pelota.
    9. La estructura orgánica de los campeonatos no acaba de dar con la talla ideal.
    Y quizás algunos más que otros que se unan al comentario y puedan ofrecer sus puntos de vista.

  3. Por supuesto que yo también escuché el susodicho comentario de Pável Otero y como tampoco soy especialista en temas deportivos, no dediqué ningún espacio a refutar ideas, pero sí hice mis reflexiones y pensé: «Bueno tal vez no esté acabada, pero sí maltrecha».
    Hace cierto tiempo que va perdiendo popularidad, es cierto que otros deportes le han quitado «la fanaticada» como dice Arturo Manuel, pero personalmente pienso que los fanáticos se pierden en virtud de la baja calidad del espectáculo deportivo porque el fútbol puede ganar en adeptos, fanáticos, admiradores, etc, pero el ascenso en esto no tiene por qué traducirse en pérdida de la afición por la pelota. Si la pelota cubana gozara de buena salud puede crecer el número de admiradores en otros deportes, pero lo que ya es grande, no tiene por qué decrecer. Lo que pasa es que mientras otros equipos han ganado en calidad, el Cuba ha ido perdiendo por muchas razones: los buenos se han retirado o se han ido del país, hay poca confrontación para medir fuerzas con equipos élites del mundo, hay obstinamiento en la composición de los equipos y no sé cuantas cosas más. Lo cierto es que si la pelota cubana no está en crisis, hay que alfabetizarme de nuevo para ver cuáles son las nuevas acepciones de este vocablo.
    Observemos si los estadios se llenan de público como siempre fue tradicional en Cuba, hagamos un cálculo sin muchas estadísticas, pero comparemos el rendimiento de los peloteros, observemos cómo van en aumento los jugadores que se quedan en base y por ahí sigamos aumentando los indicadores de comparación y después díganme ¿Está en crisis o no?
    Yo no creo que la pelota haya agotado sus posibilidades de desarrollo, pero de que está casi en el suelo, no tengo dudas. A veces me pregunto como mismo lo hizo ya ese personaje humorístico criollo y nuestro, PÁNFILO: ¿Será todavía nuestro pasatiempo nacional?

  4. Buen comentario y es cierto que no sabemos el calificativo que le damos a las cosas por la simple razón de seguir ocultando la realidad, está en crisis el béisbol y las autoridades deportivas lo saben y no hacen nada al respecto, han realizado varias estructuras para facilitar las cosas y los resultados no cuajan, sin embargo esos mismos peloteros son contratados en otras ligas y su rendimiento es magnifico, los ejemplos están.

  5. El béisbol cubano necesita al ave fénix…tienen que cambiar todo su sistema, porque el mundo se les ha ido por un trillo diferente y no lo quieren aceptar por cuestiones X. Los chicos tienen balones en los pies, no bates en sus manos, XD!!! el béisbol no está «decaído»…repito, necesita al ave fénix…

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