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¿Cumples 60 este año? ¿Has pensado en tu jubilación?

  • Llegar a los 60

Arribar a los 60 años es igual a colocarte en el umbral de la puerta de la séptima década. No pienses que entras en la sexta, esa acaba de concluir y dentro de cinco años más, ya estarás incorporada al grupo de la llamada Tercera Edad. Si tienes dudas matemáticas, reflexiona acerca de la correspondencia de la edad de los niños y su ubicación por año de vida en el círculo infantil, para que entiendas lo que aquí explico.

Como cubana emprendedora, entusiasta y preparada para disímiles empeños,  tienes que reconocer que el envejecimiento es un proceso natural, dinámico, irreversible, progresivo y universal que se inicia desde el momento de la llegada a este mundo: tu nacimiento.

A estas alturas de la vida, seguramente muchos de tus ideales y metas se han cumplido gracias al esfuerzo, trabajo y compromiso con el que has vivido; y es muy probable que tus hijos hayan constituido su propia familia y que puedas decir con orgullo: ¡misión cumplida!, pues ellos, al tomarte como modelo, han sabido ser buenos padres, buenos compañeros y amigos de sus seres queridos. Si por alguna causa todo lo anterior no fuera así, no importa; de todos modos ¡Somos unas triunfadoras! ¡Hemos llegado a la edad a la que otros no han podido y cada nuevo día es una oportunidad para vivirlo!

Si bien es cierto que existen muchos prejuicios sobre la vida a partir de los sesenta (que se acaba la sexualidad, que la soledad se hace tu compañera inseparable o que las enfermedades hacen gala de su presencia sin invitación alguna), también llegar a esa edad, o sobrepasarla, tiene sus encantos.

Para su disfrute pleno, lo primero es saber adaptarse a esta etapa porque el envejecimiento nunca se produce de golpe, y aunque se pierden algunas facultades, también se tienen  algunas ventajas como la de librarse de la tiranía del despertador, o del servicio “matutino” que brinda Etecsa, para no llegar tarde al cumplimiento de las  responsabilidades sociales o laborales. Ahora puedes disponer del tiempo a tu antojo para no dejar de disfrutar ni renunciar a nada, porque vivir las experiencias y oportunidades que ofrece la vida es obligatorio; sufrirlas o gozarlas, es opcional.

  • ¿Has decidido jubilarte?

Si es así, te recomiendo una visita al Departamento de Recursos Humanos y consultar la documentación vigente que establece los procederes para la jubilación en el caso de las féminas, así como entrevistarte con las especialistas del área. No obstante, debes tener en cuenta también lo siguiente:

Primero: corrobora que cumples con los requisitos establecidos: 60 años cumplidos y más de 30 de trabajo.

Segundo: Si cumples los 60 este año, presenta tu solicitud de jubilación (de puño y letra) en enero de 2018 para contar, a tu favor, con el tiempo trabajado en el 2017.

Tercero: Revisa tu expediente laboral y tarjeta de salario para comprobar que ningún documento te falte.

  • Jubilada o no, aquí te van algunas ideas que puedes poner en práctica.

1.- Organiza y realiza (según recursos y posibilidades) las visitas de tu preferencia: a tus amistades o contemporáneos, a museos y galerías de arte; al teatro o a conciertos, a la playa, al campismo; no importa lo que digan otros, solo disfrútalas.

2.- Lee; la compañía de buenos libros te permite vivir otras vidas y otros mundos.

3.- Haz ejercicios físicos como caminar, bailar o nadar para mantener  lubricadas las articulaciones y eliminar las toxinas que dañan tu salud.

4.- Pon a trabajar tus neuronas: juega dominó, ajedrez, damas tradicionales y chinas, parchís, etc.; llena sudokus y crucigramas; practica manualidades, estas siempre mejoran el estado de ánimo, la concentración y hasta la economía. Si no tienes estas habilidades, busca la forma de aprenderlas, aún estás a tiempo de no ser una “jubilada B”.

5.- No compares tus capacidades ni tu físico con el de etapas anteriores. A los 20 tal vez eras más hermosa, pero menos segura; a los 40 menos hermosa y más conocedora de la vida y los cambios que se operan en ella. A los 60, tú determinas.

6.- Si tienes tiempo, deseos y entusiasmo, matricula en la Universidad del Adulto Mayor; ahí tienes una razón más para salir de la casa (y no para hacer mandados o encargos de otros), maquillarte y acicalarte como siempre, disfrutar del contacto con otros saberes y con otras personas.

7.- Puedes ser de las que se sumen a las siguientes categorías: jubilada (sin más actividad que cuidar nietos, hacer mandados, ver TV o paquetes), jubilada reincorporada o jubilada contratada. Tú decides.

  • Un mensaje divertido y optimista

Comparto con ustedes estas décimas que me hicieron llegar hace unos meses y que me llevaron, definitivamente, a ofrecerles la información anterior. No creo que la caracterización que ellas exponen se asocien con cada una de ustedes (conmigo tampoco aunque este 14 de julio complete mi sexta década), pero no deja de ser divertido y optimista el mensaje que transmiten.

¡ME SIENTO COMO UN CAÑÓN!

                 (1)

Ha llegado la vejez

con idea de destruirme;

pero ya me he puesto firme

y contra ella lucharé.

El pasado ya se fue:

sacó ida sin regreso,

y no conforme con eso

se llevó mi juventud,

dejándome sin salud,

vieja, fea, y con sobrepeso.

                  (2)

Pero, creo que estoy sana:

no soy persona achacosa,

aunque tengo varicosas

y un tobillo se me inflama.

A veces cojo la cama

porque me duele un riñón;

me palpita el corazón,

tengo dolor en los huesos,

y a pesar de todo eso:

¡Me siento como un cañón!

                    (3)

Todos tenemos problemas,

aunque piensen lo contrario;

los juanetes y los callos

nos ponen en un dilema.

Cuando tengo alguna pena,

siento una gran opresión

que me empieza en el pulmón

y me llega hasta los sesos,

y a pesar de todo eso:

¡Me siento como un cañón!

                (4)

Yo pienso que estoy entera

y lo voy a demostrar,

aunque luego, al caminar,

me moleste la cadera.

Para caminar afuera

ya necesito bastón,

así evito un resbalón

o en la calle algún tropiezo,

y a pesar de todo eso:

¡Me siento como un cañón!

               (5)

Tengo en un brazo bursitis,

dolor en una costilla,

y me falla una rodilla

porque padezco de artritis.

En una pierna, flebitis;

en el cuerpo, comezón;

y se me encoge un tendón

que el cuello me pone tieso,

y a pesar de todo eso:

¡Me siento como un cañón!

                 (6)

Si cuenta no quiero darme

de que mi rostro está viejo,

al pasar por un espejo

no se me ocurre mirarme.

Mas, aunque quisiera engañarme,

mi cara es un acordeón,

el cuerpo, una salación,

pero lucho por vivir,

y les quiero repetir:

¡Me siento como un ccañón!

No te desanimes, tu imagen a los 60 puede ser agradable. Si lo dudas, mira bien estas imágenes

 

3 comentarios en “¿Cumples 60 este año? ¿Has pensado en tu jubilación?

  1. ¿Y qué corte de cabello sugieren a los hombres que sobrepasan dichas edades?
    Hay que mantenerse activo para evitar la inanición y el tedio que nos asechan con esas edades, ya próximas a cerrar el ciclo vital y reciclarnos con la madre tierra, antes de mudarnos de barrio: de la acrópolis a la necrópolis.

  2. A los 60 años y en el caso de los hombres, pasados estos, porque es a los 65 que nos llega esa edad de jubilación, no creo que estemos como un cañon.
    De todas formas la composición poética lo que dice es «me siento como un cañón»
    Sí, podemos sentirnos como un cañón… pero ello no quiere decir que estemos como tal.
    A esa edad ningún cañón dispara y si dispara como el de La Cabaña, que lanza ese famoso y patrimonial cañonazo de las 9, fíjense bien lo que dispara: trapitos, sacos viejos y cosas que no sirven, solo hacen bulla. Y de sexo no hablemos porque en realidad tomarse de las manos y hacerse caricias no es eso. Eso es lo que hacemos precisamente porque no podemos hacer lo otro.

  3. Me encanta este espacio en la red. Debía mantenerse con cosas así. Ya yo cumplí los 61 y estoy como dice Coca: «…un cañón que dispara trapitos, si es que algún día dispara». Pero me siento feliz, esta es la mejor etapa de mi vida. No me preocupa estar fea, ni bonita, ni gorda, ni flaca, ni tener marido, ni no tenerlo. Disfruto mucho de mi familia, de mis nietos, de la lectura, de la TV, de los paseos. Disfruté todas las etapas en su tiempo, es por ello que no tengo añoranzas. Mirando las fotos de las modelos soy muy parecida a la segunda: ¿Qué creen ustedes?

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