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Cartas del Che a sus padres (Selección)

Por: William Luna Castro, presidente de la Cátedra Honorífica Ernesto Che Guevara

Esta es una mínima selección de cartas enviadas por Che a sus padres, en las que se impone su escritura franca, – aunque ello duela a su queridísima madre,- concisa –para revelar sistemas de pensamiento político-, habilidosa –para decir muchas cosas sin comprometer a nadie-, premonitorias –cuando habla de futuro que se hizo realidad de algún modo y, al fin, cariñosas sin que la modorra apriete.

Cuando le escribe a la madre parece que le está hablando mirándole a los ojos, de frente siempre, sin que el cariño enorme que lo acompaña por ella le impida decir lo que está pensando en ese instante. No todo el mundo lo hace así, pero no todo el mundo es Che Guevara.

México (24 de septiembre de 1955)

Querida vieja:

Esta vez mis temores se han cumplido, al parecer, y cayó tu odiado enemigo de tantos años; por aquí la reacción no se hizo esperar: todos los diarios del país y los despachos extranjeros anunciaban llenos de júbilo la caída del tenebroso dictador; los norteamericanos suspiraban aliviados por la suerte de 425 millones de dólares que ahora podrían sacar de la Argentina; el obispo de México se mostraba satisfecho de la caída de Perón, y toda la gente católica y de derecha que yo conocí en este país se mostraba también contenta; mis amigos y yo, no; todos seguimos con natural angustia la suerte del gobierno peronista y las amenazas de la flota de cañonear Buenos Aires. (…). Yo sé que hoy estarás muy contenta, que respirarás aire de libertad […]. (…) los militares no entregan el poder a los civiles si estos no le garantizan el dominio de casta; (…) Vos podrás hablar en todos lados lo que te dé la gana con la absoluta impunidad que te garantizará el ser miembro de la clase en el poder, aunque espero por vos que seas la oveja negra del rebaño. Te confieso con toda sinceridad que la caída de Perón me amargó profundamente, no por él, por lo que significa para toda América, pues mal que te pese y a pesar de la claudicación forzosa de los últimos tiempos, Argentina era el paladín de todos los que pensamos que el enemigo está en el norte. (…) Quién sabe que será mientras tanto de tu hijo andariego. Tal vez haya resuelto sentar sus reales en la tierra natal (única posible) o iniciar una jornada de verdadera lucha […]. Tal vez alguna bala de esas tan profusas en el Caribe acaben con mi existencia (no es una baladronada, pero tampoco una posibilidad concreta, es que las balas caminan mucho en estos lares), tal vez, simplemente siga de vagabundo el tiempo necesario para acabar una preparación sólida y darme los gustos que me adjudiqué dentro del programa de mi vida, antes de dedicarla seriamente a perseguir mi ideal. Las cosas caminan con una rapidez tremenda y nadie puede predecir dónde ni por que causa estará al año siguiente. No sé si han recibido la noticia protocolar de mi casamiento y la llegada del heredero, (…). Si no es así, te comunico la nueva oficialmente, para que la repartas entre la gente; me casé con Hilda Gadea y tendremos un hijo dentro de un tiempo.

Carta a los padres desde la Cárcel de Gobernación de México (6 de julio de 1956).

Queridos viejos:

Recibí tu carta (papá) aquí en mi nueva y delicada mansión de Miguel Schultz, junto con la visita de Petit que me informó de los temores de ustedes. Para que tengas una idea historiaré el caso. Hace un tiempo, bastante tiempo ya, un joven líder cubano me invitó a ingresar a su movimiento, movimiento que era de liberación armada de su tierra, y yo, por supuesto, acepté. Dedicado a la ocupación de preparar físicamente a la muchachada que algún día debe poner los pies en Cuba, pasé los últimos meses manteniéndolos con la mentira de mi cargo de profesor. El 21 de junio (cuando hacía un mes que faltaba a mi casa en México pues estaba en un rancho de las afueras) cayó preso Fidel con un grupo de compañeros y en la casa figuraba la dirección donde estábamos nosotros, de manera que caímos todos en la redada. Yo tenía mis documentos que me acreditaban como estudiante de ruso, lo que fue suficiente para que se me considerara eslabón importante en la organización, y las agencias de noticias amigas de papá empezaron a bramar por todo el mundo. (…). De los mediatos, les diré, mi futuro está ligado a la revolución cubana. O triunfo con ésta o muero allá. (Ésta es la explicación de una carta algo enigmática y romántica que mandé a la Argentina hace algún tiempo) Del futuro inmediato tengo poco que decir porque no sé qué será de mí. Estoy a disposición del juez y será fácil que me deporten a la Argentina a menos que consiga asilo en un país intermedio, cosa que estimo sería conveniente para mi salud política. De todas maneras tengo que salir al nuevo destino, quede en esta cárcel o salga libre. Hilda retornará al Perú, que ya tiene nuevo gobierno y ha dado amnistía política. Por motivos obvios disminuirá mi correspondencia, además, la policía mexicana tiene la agradable costumbre de secuestrar las cartas, de modo que no escriban sino cosas de la casa, banales. A Beatriz les das un beso, le explicás por qué no escribo y le dicen que no se preocupe en mandar diarios por ahora. Estamos en vísperas de declarar una huelga de hambre indefinida por las detenciones injustificadas y las torturas a que fueron sometidos algunos de mis compañeros. La moral de todo el grupo es alta. Por ahora sigan escribiendo a casa. Si por cualquier causa que no creo puedo escribir más y luego me toca las de perder consideren estas líneas como de despedida, no muy grandilocuente, pero sincera. Por la vida he pasado buscando mi verdad a los tropezones y ya en el camino y con una hija que me perpetúa he cerrado el ciclo. Desde ahora no consideraría mi muerte una frustración, apenas como Hikmet: Sólo llevaré a la tumba la pesadumbre de un canto inconcluso.

Los besa a todos. Ernesto

México (15 de julio de 1956)

Vieja:

He recibido tu carta, pasabas por el tamiz de una morriña más o menos grande por lo que se ve. Tiene muchos aciertos y muchas cosas que no te conocía. No soy Cristo y filántropo, vieja, soy todo lo contrario de un Cristo, y la filantropía me parece cosa de… (ilegible), por las cosas que creo, lucho con toda las armas a mi alcance y trato de dejar tendido al otro, en vez de dejarme clavar en una cruz o en cualquier otro lugar. Con respecto a la huelga de hambre estás totalmente equivocada: dos veces la comenzamos, a la primera soltaron a 21 de los 24 detenidos, a la segunda anunciaron que soltarían a Fidel Castro, el jefe del Movimiento, eso sería mañana, de producirse como lo anunciaron quedaríamos en la cárcel sólo dos personas. No quiero que creas como insinúa Hilda que los dos que quedamos somos los sacrificados, somos simplemente los que no tienen los papeles en condiciones y por eso no podemos valernos de los recursos que usaron nuestros compañeros. Mis proyectos son los de salir al país más cercano que me dé asilo, cosa difícil dada la fama interamericana que me han colgado, y allí estar listo para cuando mis servicios sean necesarios. (…). Lo que verdaderamente me aterra es tu falta de comprensión de todo esto y tus consejos sobre la moderación, el egoísmo, etc., es decir las cualidades más execrables que pueda tener un individuo. No sólo no soy moderado sino que trataré de no serlo nunca, y cuando reconozca en mí que la llama sagrada ha dejado lugar a una tímida lucecita votiva, lo menos que pudiera hacer es ponerme a vomitar sobre mi propia mierda. En cuanto a tu llamado al moderado egoísmo, es decir, al individualismo ramplón y miedoso, a las virtudes de X.X. debo decirte que hice mucho por liquidarlo, no precisamente a ese tipo desconocido, menguado, sino al otro, bohemio, despreocupado del vecino y con el sentimiento de autosuficiencia por la conciencia equivocada o no de mi propia fortaleza. En estos días de cárcel y en los anteriores de entrenamiento me identifiqué totalmente con los compañeros de causa. Me acuerdo de una frase que un día me pareció imbécil o por lo menos extraña, referente a la identificación tan total entre todos los miembros de un cuerpo combatiente, que el concepto yo había desaparecido totalmente para dar lugar al concepto nosotros. (…) Un profundo error tuyo es creer que de la moderación o el «moderado egoísmo» es de donde salen inventos mayúsculos o obras maestras de arte. Para toda obra grande se necesita pasión y para la revolución se necesita pasión y audacia en grandes dosis, cosas que tenemos como conjunto humano. Otra cosa rara que te noto es la repetida cita de Tata Dios, espero que no vuelvas a tu redil juvenil. También prevengo que la serie de S.O.S. que lanzaron no sirve para nada: Petit se cagó, Lezica escurrió el bulto y le dio a Hilda (que fue contra mis órdenes) un sermón sobre las obligaciones del asilado político. Raúl Lynch se portó bien, desde lejos, y Padilla Nervo dijo que eran ministerios distintos. Todos podían ayudar pero a condición de que abjurara de mis ideales, no creo de vos que prefieras un hijo vivo y Barrabás a un hijo muerto en cualquier lugar cumpliendo con lo que él considere su deber. Las tratativas de ayuda no hacen más que poner en aprietos a ellos y a mí. Pero tenés aciertos (por lo menos para mi manera de ver las cosas) y el mayor de ellos es el asunto del cohete interplanetario; palabra que me gustaría. Además es cierto que después de deshacer entuertos en Cuba me iré a otro lado cualquiera y es cierto también que encerrado en el cuadro de una oficina burocrática o en una clínica de enfermedades alérgicas estaría jodido. Con todo, me parece que ese dolor, dolor de madre que entra en la vejez y que quiere a su hijo vivo, es lo respetable, lo que tengo obligación de atender y lo que además tengo ganas de atender, y me gustaría verte no sólo para consolarte, sino para consolarme de mis esporádicas e inconfesables añoranzas. Vieja, te besa y te promete su presencia si no hay novedad.

Tu hijo, el CHE.

México (agosto de 1956)

(Esta carta también podría ser de los primeros días de septiembre).

Querida vieja:

Te escribo desde un punto cualquiera de la geografía de México, donde estoy esperando que se solucionen las cosas. El aire de libertad es, en realidad, el aire del clandestinaje, pero no importa, da un matiz de película de misterio muy interesante. Mi salud es muy buena y mi optimismo mejor. Con respecto a tus apreciaciones sobre los libertadores veo que poco a poco, casi sin querer, vas perdiendo confianza en ellos*. (…)En fin, vieja, el panorama que veo desde aquí es desolador para el pobre movimiento obrero argentino, es decir para la mayoría de la población. Bueno, tengo poco tiempo para escribir y no tengo ganas de gastarlo en esos temas. Aunque, en realidad, de mi vida propia tengo poco que contar ya que me la paso haciendo ejercicio y leyendo. Creo que después de estas saldré hecho un tanque en cuestiones económicas aunque me haya olvidado de tomar el pulso y auscultar (esto nunca lo hice bien). Mi camino parece diferir paulatina y firmemente de la medicina clínica, pero nunca se aleja tanto como para no echarme mis nostalgias de hospital. Aquello que les contaba del profesorado en Fisiología era mentira pero no mucho. Era mentira porque yo nunca pensaba aceptarlo, pero existía la proposición y muchas probabilidades de que me lo dieran, pues estaba mi citación y todo. De todas maneras, ahora sí pertenece al pasado. (…). Del futuro no puedo hablar nada. Escribí seguido y contáme cosas de la familia que son muy refrescantes en estas latitudes.

Vieja, un gran beso de tu hijo clandestino.

México (noviembre de 1956).

Querida vieja:

Todavía en tierras mexicanas contesto tus cartas anteriores. Pocas novedades puedo darte de mi vida, pues por ahora sólo hago un poco de gimnasia, leo una barbaridad, particularmente de lo que ya te imaginás, y veo a Hilda algunos fines de semana. He renunciado a que mi caso se solucione por vías legales, de modo que mi permanencia en México será transitoria, de todas maneras Hilda se va con la chiquita a pasar el fin de año con la familia. Allá estará un mes y después se verá lo que hace. Mi ambición a largo plazo es conocer Europa y si es posible vivir allí, pero es cada vez más difícil que suceda esto último. Cuando a uno lo toma la enfermedad que yo tengo parece que se va exacerbando y no lo suelta sino en la tumba. Tenía preparado un proyecto de vida con diez años de vagabundeo, años posteriores de estudio de medicina, y después, si quedaba tiempo, internarme en la gran aventura de la física. Todo aquello es pasado; lo único que está claro es que los diez años de vagabundeo tienen visos de ser más (salvo que circunstancias imprevistas supriman todo vagabundeo), pero ya será de un tipo totalmente diferente al que soñé y cuando llegue a un nuevo país no será para recorrer tierras, ver museos y ruinas, sino además (porque aquello siempre me interesa) para unirme a la lucha del pueblo. He leído la última información que llega de la Argentina (…). Todos sus actos tienen una tendencia tan clara -favorecer a una casta y a una clase- que no puede haber equivocación o confusión. Esa clase es la de los terratenientes criollos aliados con los inversores extranjeros, como siempre. Si te digo estas cosas más o menos duras es por el porque te quiero te aporreo͟. Ahora va un abrazo, uno de los últimos desde tierras mexicanas, y en tren de hacer admoniciones, una final: la madre de los Maceo se lamentaba de no tener más hijos para ofrecer a Cuba. Yo no te pido tanto, simplemente que mi precio o el precio de verme no sea algo que esté contra tus convicciones o que te haga arrepentir algún día.

Diciembre de 1956 (desde la Sierra Maestra)

Queridos viejos:

Estoy perfectamente, gasté solo 2 y me quedan cinco. Sigo trabajando en lo mismo, las noticias son esporádicas y lo seguirán siendo, pero confíen en que Dios sea argentino.

Un gran abrazo a todos, Teté.

Febrero de 1957 (desde la Sierra Maestra)

(Esta carta también podría ser de los primeros días de marzo)

Queridos viejos:

Después de tanto tiempo aprovecho una coyuntura favorable para darles noticias mías. Lo que más siento es que no puedo recibir de ustedes ni una triste nota contando cómo van las cosas. Yo creía en el primer momento que el negocio fracasaba y la solución fuera rápida, pero después el patrón estabilizó las cosas y las empezó a enderezar, ahora parece que me dará vacaciones dentro de algunos meses cuando cristalice el negocio y pueda pagar toda la bodega. Me estoy poniendo muy entendido en el negocio y creo que podré hacer carrera con ayuda del patrón, que es muy buena gente. De mi situación personal no puedo contar nada de interés, pues no conocen mis nuevas amistades. Lo que sí les puedo contar es que conservo el gusto por las excursiones y siempre que puedo salgo con un grupo de amigos. Estoy esperando que el negocio salga redondo para invitarles a pasear a esta isla maravillosa. Además, les comunico que estoy de novio con la señorita Norma Llopis Sánchez, a cuyo domicilio Mazó Veintiséis Manzanillo Oriente, pueden escribirme con toda confianza hasta que tenga casa propia.

Un fuerte abrazo para todos de Teté

Carta de despedida a sus padres (marzo de 1965).

Queridos viejos:

Otra vez siento bajo mis talones el costillar de Rocinante, vuelvo al camino con mi adarga al brazo. Hace de esto casi diez años, les escribí otra carta de despedida. Según recuerdo, me lamentaba de no ser mejor soldado y mejor médico; lo segundo ya no me interesa, soldado no soy tan malo. Nada ha cambiado en esencia, salvo que soy mucho más consciente, mi marxismo está enraizado y depurado. Creo en la lucha armada como única solución para los pueblos que luchan por liberarse y soy consecuente con mis creencias. Muchos me dirán aventurero, y lo soy, solo que de un tipo diferente y de los que ponen el pellejo para demostrar sus verdades. Puede ser que ésta sea la definitiva. No lo busco pero está dentro del cálculo lógico de probabilidades. Si es así, va un último abrazo. Los he querido mucho, sólo que no he sabido expresar mi cariño, soy extremadamente rígido en mis acciones y creo que a veces no me entendieron. No era fácil entenderme, por otra parte, créanme, solamente, hoy. Ahora, una voluntad que he pulido con delectación de artista, sostendrá unas piernas flácidas y unos pulmones cansados. Lo haré. Acuérdense de vez en cuando de este pequeño condotieri del siglo XX. Un beso a Celia, a Roberto, Juan Martín y Patotín, a Beatriz, a todos.

Un gran abrazo de hijo pródigo y recalcitrante para ustedes.

 

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