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Reflexiones sobre el ideario educativo de Fidel Castro

Autor: Alexander Armando Madrigal Valdivia

Las novedosas y profundas transformaciones acometidas por la Revolución en la esfera educacional en sus diferentes niveles, se concretaron en el plano educativo en la formación de maestros y profesores, en la aplicación de los más avanzados enfoques y resultados de la ciencia y la técnica al proceso de enseñanza-aprendizaje, y en una formación ética responsable y comprometida.

La visión de Fidel sobre la educación, su contenido humanista, patriótico y su amplio compromiso con las transformaciones sociales se han sustentado en el derecho a la más amplia educación y cultura de las masas, y en una visión de gran contenido humanista. Unido a su accionar, la presencia en su figura de cualidades personales únicas y de singular trascendencia le otorgan la condición de educador social.

Es a través de su palabra, particularmente de su oratoria, que se transmitió su ideario educativo a las masas, al personal docente, a los cuadros y especialistas, de manera explícita, valorando siempre sus logros y dificultades en el proceso de transformación, en su diario quehacer educativo. Con un lenguaje claro y sencillo, a la vez que convincente y fundamentado, Fidel se dirigía a las masas, buscando tanto hacerse comprender como guiarlas en la construcción de una nueva sociedad. Todo lo cual lo convertía en un educador social por excelencia, en un comunicador social.

Cuando abordamos las concepciones educativas de Fidel Castro en sus múltiples dimensiones, debemos atender a la fusión creadora en su pensamiento del eminente ideario martiano, portador de un invalorable contenido axiológico y humanista y la concepción del mundo marxista-leninista. Todo desde una óptica original, tercermundista, latinoamericana y caribeña.

Es muy importante, al abordar el pensamiento educativo de Fidel, contextualizarlo en la etapa en que le tocó vivir, marcada por trascendentales acontecimientos y trasformaciones, tanto en el ámbito mundial como nacional, unido a su papel como dirigente político de incuestionable prestigio internacional.

A partir de los anteriores presupuestos se puede determinar un conjunto de rasgos que definen su ideario educativo, los que incidieron en la formación de una amplia cultura dentro del pueblo.

Dentro de ellos se destacan su constante reflexión acerca de las problemáticas educativas inspiradas en una original conjunción del ideario martiano y marxista, así como sobre las prioridades educativas en la formación del personal docente atendiendo a las condiciones de ser Cuba un país que construye el socialismo en condiciones de bloqueo económico, después de la desaparición del campo socialista y bajo las presiones de la hegemonía norteamericanas; su  concepción de la educación como un derecho de todo el pueblo, involucrando a toda la sociedad en su más amplia acepción a través de la activa intervención de los agentes y agencias de socialización; su comprensión del papel de la educación en la formación de personalidades integrales capaces de transformar el entorno natural y social en beneficio  de la humanidad, su alta espiritualidad, basada en sólidos principios éticos; su concepción sobre las alternativas de formación del personal docente, tanto regulares como emergentes en los planes de estudio de Primaria y de Enseñanza media, con la concientización basada más que en factores económicos, en factores patrióticos y morales; su comprensión del valor de la educación en sus vínculos estrechos con la cultura, la ciencia y la técnica, los valores y la identidad nacional; su concepción de una cultura general integral accesible a todo el pueblo a través de diversas vías, recursos e instrumentos, desde la informática hasta el empleo de los medios masivos de comunicación; sus ideas en relación con la posible conciliación de la masividad con la calidad mediante el continuo perfeccionamiento del sistema educativo; su visión sobre la incorporación al proceso e enseñanza-aprendizaje de las técnicas pedagógicas y de los medos de enseñanza de más avanzada tecnología, conjuntamente con la exigencia de la constante y sistemática superación personal de maestros, profesores y cuadros.

Un rasgo imprescindible en el pensamiento educativo de Fidel lo constituye su visión del derecho a la educación de todos los pueblos como única vía de conquistar su libertad política, garantizando su identidad cultural y nacional y el ejercicio de la soberanía. Su pensamiento educativo ha sido construido desde una definida pertenencia latinoamericanista y tercermundista, con un decisivo componente solidario y humanista, integracionista y antimperialista. Para Fidel la educación, la cultura y los valores constituían instrumentos de transformación de las estructuras económicas, políticas y sociales injustas, impuestas al Tercer Mundo por el imperialismo. Dentro de ello uno de los rasgos más marcados de su pensamiento educativo lo constituía su rechazo a todo lo que limitase las posibilidades de los países subdesarrollados en el logro de  niveles cuantitativos y cualitativos educacionales similares, o superiores, al de los países altamente desarrollados.

La trascendente influencia educativa de Fidel Castro lo convierte en un genuino educador social a través de la práctica revolucionaria, lo que le otorga un elevado consenso y reconocimiento popular. Pero cualquier estudio que se intente acercar al diario pedagógico de Fidel, exige valorarlo en un constante proceso de maduración teórico-práctica en sus seis décadas de fecunda trayectoria revolucionaria y antimperialista.

Su concepción de la educación queda revelada en las siguientes palabras (…) “Para mí, educar es sembrar valores, inculcar y desarrollar sentimientos, transformar a las criaturas que vienen al mundo con imperativos de la naturaleza, muchas veces contradictorios con las virtudes que más apreciamos, como solidaridad, desprendimiento, valentía, fraternidad y otras. Educar es hacer prevalecer en la especie humana la conciencia, por encima de los instintos (…) sean como educadores, ¡el evangelio vivo con que soñó José de la Luz  y Caballero![1]

Una de las características que distingue a la cultura cubana en su devenir, ha sido el hecho de que en cada momento de nuestra historia han existido numerosas figuras que en diferentes campos se han destacado: en la literatura, las artes, la filosofía, la política, y todas ellas, en una u otra medida, han fundido en su quehacer, su labor artística con la labor de formación, de enseñar, de educar. Todas estas figuras crearon una tradición, una tradición espiritual y revolucionaria que contribuyó a establecer fuertes vínculos entre la cultura y la sociedad, entre la nación y el progreso, entre la educación y la cultura, y digamos al referirnos a la figura de Fidel, discípulo de Martí, entre la Patria, la educación y la humanidad.

[1] Fidel Castro ¨Graduación de las escuelas Emergentes de Maestros de la enseñanza primaria, en el teatro Karl Marx, el 2 de septiembre del 2002, Granma, 2da edición, p.5, septiembre 3, La Habana,2002

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