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La relación ciencia- tecnología- desarrollo en el pensamiento ético de Fidel Castro

Autora: Lic. Rosa María Rodríguez Carmona 

Carlos Marx definió la esencia humana como el conjunto de las relaciones sociales. Siguiendo esa línea de análisis, es necesario reflexionar sobre el contexto histórico en que tiene lugar la  formación y desarrollo de la personalidad de Fidel Castro, ¿qué condicionantes histórico-sociales  determinaron en él la conformación de un pensamiento ético que lo convierte en paradigma para  Cuba y el mundo?  Resumiremos, utilizando sus propias palabras, los factores fundamentales que determinaron su formación ideológica: “(…) creo que toda la vida tuve una idea de lo justo y de lo injusto, y bastante temprano porque lo viví y lo sufrí (…). Creo que un conjunto de cosas me hicieron, primero, poseer ciertas normas éticas, y luego, la vida me hizo imposible adquirir una cultura de clase, una conciencia de una clase diferente y superior a la otra… esa fue la base con la cual después  desarrollo una conciencia política. …en mi caso, no la adquiero porque proceda de una clase pobre, proletaria, campesina, humilde, no la adquiero por mis condiciones sociales, mi conciencia la adquiero a través del pensamiento, a través de la razón, y a través del desarrollo de un sentimiento y de una convicción profunda”.

Al valorar el significado que tuvo en su formación ideológica la vinculación con la lucha estudiantil en la universidad, expresó: “Y si le digo que en esa universidad me hice revolucionario, fue porque hice contacto con algunos  libros…en lo que yo me había convertido ya, antes de encontrarme con el material marxista o leninista, era en un comunista utópico. Comunista utópico es el que no parte de una base científica ni histórica, sino de algo que le parece muy mal, de la existencia de la pobreza, injusticias, desigualdades, una insuperable contradicción entre sociedad y verdadero desarrollo”.

La lectura de obras marxistas como El Manifiesto Comunista o El Estado y la Revolución, contribuyeron a completar su pensamiento político y revolucionario. Valorando las influencias fundamentales en su formación, destaca lo siguiente: “De Martí, inspiración, su ejemplo y muchas cosas más; pero sobre todo la ética…La ética,  como comportamiento, es esencial, y una riqueza que no tiene límites….De Marx recibimos el concepto de lo que es la sociedad humana… Marx nos mostró lo que era la sociedad y la historia de su desarrollo. Sin Marx, usted no puede encajar ningún argumento que interprete de forma razonable los acontecimientos históricos, cuáles son las tendencias y la evolución probable de una humanidad que no ha terminado de evolucionar socialmente” (22, 142)

En la personalidad de Fidel Castro se vislumbra la elaboración permanente de un pensamiento ético y humanista, donde los valores humanos, constituyen el soporte esencial de su sentido de la vida, de su modo de actuación, de la forma peculiar de ver al ser humano, de confiar en lo mejor de él, de reanalizar constantemente la sociedad y de luchar por hacer realidad la posibilidad de un mundo mejor para todos, como especie planetaria.

La riqueza de su proyección  ética nos lleva a la idea del Hombre Nuevo, a partir no solo de su inteligencia y conocimientos científicos y tecnológicos, sino de su elevada moral, valores, sensibilidad, nobles sentimientos y humanismo, en correspondencia con una realidad social y contexto más humanos.

¿Qué valores son necesarios en nuestros  estudiantes para garantizar la continuidad del proceso socialista? En el VIII Seminario Nacional para educadores, efectuado en noviembre de 2007, se definen los siguientes:

  • Es el respeto a sí mismo, a la Patria y a la humanidad.
  • Es la lealtad a la Historia, a la Patria y a la Revolución Socialista, y la disposición plena a defender sus principios para Cuba y para el mundo.
  • Se expresa al actuar de manera sincera, sencilla y veraz. Permite expresar un juicio crítico y ser capaz de reconocer sus errores en tiempo, lugar y forma adecuada, para contribuir al bien propio, colectivo y de la sociedad. Es lograr armonía entre el pensamiento, el discurso y la acción
  • Es el respeto a la igualdad social que se expresa en que los seres humanos sean acreedores de los mismos derechos y oportunidades, sin discriminación por diferencias de origen, edad, sexo, desarrollo físico, mental y cultural, color de la piel y credo.
  • Es el amor hacia los seres humanos, y la preocupación por el desarrollo pleno de todos sobre la base de la justicia.
  • Es comprometerse en idea y acción con el bienestar de lo otros, en la familia, la escuela, los colectivos laborales, la nación y hacia otros países. Es estar siempre atento a toda la masa humana que nos rodea.
  • Es el cumplimiento del compromiso contraído ante si mismo, el colectivo y la sociedad.
  • Se expresa en el máximo aprovechamiento de las actividades laborales y sociales que realizan a partir de la conciencia de que el trabajo es la fuente de riqueza, un deber social y la vía para la realización de los objetivos sociales y personales.
  • Se expresa en la rectitud e integridad en todas las esferas de la vida y en la acción de vivir de su propio trabajo y esfuerzo.

El pensamiento de Fidel es multidimensional. Nos referiremos solo a una de sus aristas, a las  valoraciones que ha realizado sobre la ciencia y la tecnología y que pueden contribuir al desarrollo de estos valores.

No hay en su pensamiento una definición explícita de lo que entiende por ciencia y tecnología, no obstante,  en sus reflexiones sobre estos fenómenos podemos vislumbrar una comprensión cabal del carácter social de estos procesos. A la altura de la II Guerra Mundial, suceso seguido detenidamente por Fidel en su adolescencia, la realidad misma le había demostrado que las ciencias naturales, exactas y aplicadas, no son neutrales ideológicamente como algunos pretendían mostrar. Al respecto señaló: “ (…) la aplicación práctica de sus descubrimientos ha respondido siempre a determinados fines, en los cuales lo ideológico, ético y axiológico valorativo están en relación directa con el hecho de que respondan a la satisfacción de las necesidades de la mayoría de la humanidad, o a la obtención de ganancias mediante la competencia irracional del mercado y a la salvaguarda del poderío militar, sociopolítico y económico de las clases explotadoras y de las potencias hegemonistas  del planeta; a costa de la vida de millones de seres humanos, de acuerdo con la diversa connotación que la revolución científica y tecnológica adquiere en el socialismo y en el capitalismo”. Como procesos sociales no los podemos separar de las relaciones económicas imperantes en la sociedad y por tanto tampoco verlos al margen de la política que lleva a cabo la clase económicamente dominante.

El nexo entre política y ciencia ha quedado explicado claramente en sus valoraciones: “(…) la política puede estar al servicio del bien o del mal. Si está al servicio del bien es una política revolucionaria, como la ciencia puede estar también al servicio del bien o del mal. Si está al servicio del bien puede decirse que es una ciencia humana, noble, revolucionaria, como la ciencia también se pone- como se ha puesto muchas veces- al servicio del mal, de la guerra, de la destrucción, habrá que llamar a esa ciencia, ciencia al servicio de la política, y de la peor política, ciencia al servicio del crimen”.

El análisis de la realidad de los países del llamado Tercer Mundo, sobre todo a partir de los años sesenta, le permitió percibir claramente el carácter social de estos procesos ante la evidencia de que el desarrollo de la ciencia y la técnica podía acarrear tanto resultados positivos como negativos. Desde una postura crítica fundamenta la idea esencial de que el desarrollo científico-tecnológico debe tener un objetivo supremo: la transformación de las condiciones de vida de los pueblos subdesarrollados y de las masas oprimidas del planeta, a partir de una concepción racional, humanista, revolucionaria, martiana y marxista- leninista.

Por tal razón, los problemas generados en el ámbito planetario por el desarrollo científico–tecnológico,  han   sido objeto de análisis cada vez más profundos a tono con los propios cambios que se han suscitado en la realidad capitalista mundial.  Momento cumbre de sus intervenciones, en el plano internacional, le corresponde al discurso pronunciado en Río de Janeiro el 12 de junio de 1992, en la Conferencia de Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo, donde expresó:

“Una importante especie biológica está en riesgo de desaparecer por la rápida y progresiva liquidación de sus condiciones naturales: el hombre. Ahora tomamos conciencia de este problema cuando casi es tarde para impedirlo….Los bosque desaparecen, los desiertos se expanden, miles de millones de toneladas de tierra fértil van a parar cada año al mar. Numerosas especies se extinguen…No es posible culpar de esto a los países del Tercer Mundo, colonias ayer, naciones  explotadas y saqueadas hoy por el orden económico mundial injusto…Si se quiere salvar a la humanidad de esa auto destrucción, hay que distribuir mejor las riquezas y las tecnologías disponibles en el planeta. Menos lujo y menos despilfarro en unos pocos países para que haya menos pobreza y menos hambre en gran parte de la Tierra.  No más transferencias al Tercer Mundo de estilos de vida y hábitos de consumo que arruinan el medio ambiente. Aplíquese un orden económico internacional justo. Utilícese toda la ciencia necesaria para un desarrollo sostenible sin contaminación…Mañana será demasiado tarde para hacer lo que debimos haber hecho hace mucho tiempo”.

Denuncia el uso de la ciencia y la tecnología con fines bélicos por parte de los países desarrollados y la relación del fenómeno de la guerra con el deterioro del medioambiente. El ejemplo del uso  en  Vietnam del “agente naranja” con desastrosas consecuencias sobre el medio físico y la salud humana, es bastante elocuente. Aboga por la urgencia que tienen los países subdesarrollados del acceso al saber, al desarrollo científico y técnico no solo para solucionar los múltiples problemas económicos, sociales y ecológicos, sino porque en las actuales condiciones de desarrollo capitalista el conocimiento científico tiene un papel central en la acumulación capitalista.

Sobre la relación ciencia–tecnología-desarrollo-deterioro del medioambiente, ha reflexionado en disímiles ocasiones destacando siempre la idea de la necesidad del cambio del actual orden injusto: “¿Por qué debido exclusivamente a razones comerciales, ganancias e intereses de élites super privilegiadas y,  poderosas, bajo el imperio de leyes económicas caóticas e instituciones que no son eternas, ni lo fueron ni lo serán nunca, como las famosas leyes del mercado convertido en objeto de idolatría, en palabra sacrosanta que a todas horas se menciona, todos los días, el hombre de hoy tiene que soportar hambre, desempleo, muerte prematura, enfermedades curables, ignorancia, incultura y todo tipo de calamidades humanas y sociales, si pudieran crearse todas las riquezas necesarias para satisfacer necesidades humanas razonables que sean compatibles con la preservación de la naturaleza y la vida en nuestro planeta?”.

“Los hombres no hacen la historia. Los  factores subjetivos pueden adelantar o retrasar los grandes acontecimientos, incluso por períodos relativamente largos, pero, no constituyen  el factor determinante, ni pueden impedir el desenlace final. Accidentes de gran trascendencia de origen humano o de origen natural, una guerra nuclear, la destrucción acelerada del medio ambiente y el cambio relativamente brusco del clima, pueden alterar todos los cálculos o pronósticos  que hacen los más preclaros talentos de nuestra especie. Ambas cosas podrían todavía evitarse. El orden económico prevaleciente ni es sostenible ni es soportable. No tiene solución posible sin grandes y profundos cambios”.

Sobre la relación que tiene la globalización neoliberal con el actual orden injusto en el mundo ha opinado: “Yo pienso que todo esfuerzo por preservar el medio ambiente es incompatible con el atroz sistema económico impuesto al mundo, esa despiadada globalización neoliberal, con las imposiciones y condicionamientos con que el FMI sacrifica la salud, la educación y la seguridad social de miles de millones de personas. Y con la forma cruel en que mediante la libre compraventa de divisas entre las monedas fuertes y las débiles monedas del Tercer Mundo se le arrebatan a éste sumas fabulosas cada año.

Para decírselo en síntesis, yo creo que preservar el medio ambiente es incompatible con la política de la OMC, al parecer diseñada para que los países ricos puedan invadir al mundo con sus mercancías sin restricción alguna, y liquidar el desarrollo industrial y agrícola de los países pobres, sin más futuro que suministrar materias primas y mano de obra barata con el ALCA (Área de Libre Comercio) y otros acuerdos de libre comercio entre los tiburones y las sardinas, con la monstruosa deuda que en ocasiones consume hasta el 50% de los presupuestos nacionales, absolutamente impagable en las actuales circunstancias con el robo de cerebros, el monopolio casi total de la propiedad intelectual y el uso abusivo y desproporcionado de los recursos naturales y energéticos del planeta. La lista de injusticias sería interminable. El abismo se profundiza, el saqueo es mayor (…)”

Las reflexiones de Fidel Castro en los últimos tiempos reflejan un nivel de actualidad que no debe ser desaprovechado por el maestro en la educación en valores de sus estudiantes: “(…) el cambio climático afectará al continente americano de forma importante, al generar más tormentas violentas y olas de calor, que en Latinoamérica provocarán sequías, con extinción de especies e incluso hambre (…) Al final del actual siglo, cada hemisferio sufrirá problemas de agua y, si los gobiernos no toman medidas, el aumento de temperaturas podrá incrementar los riesgos de mortalidad, contaminación, catástrofes naturales y enfermedades infecciosas (…) En Latinoamérica, el calentamiento ya está derritiendo los glaciares de los Andes y amenaza al bosque del Amazonas, cuyo perímetro se puede ir convirtiendo en una sabana (…) Lo peor puede estar por venir: una nueva guerra para asegurar los suministros de gas y petróleo, que coloque la especie humana al borde del holocausto total”.

En la actualidad el proceso de mercantilización del capitalismo se acelera. Además de la tierra y sus productos, los ríos y las montañas, las selvas y los bosques, que han sido objeto de incontenible rapiña, y los alimentos, son incorporados a la diabólica dinámica de la mercantilización. A  este fenómeno y sus consecuencias Fidel ha dedicado en los últimos tiempos importantes valoraciones: “(…) Los alimentos son convertidos en energéticos para viabilizar la irracionalidad de una civilización que, para sostener la riqueza y los privilegios de unos pocos, incurre en un brutal ataque al medio ambiente y a las condiciones ecológicas que posibilitaron la aparición de vida en la tierra. La transformación de los alimentos en energéticos constituye un acto monstruoso. El capitalismo se dispone a practicar una masiva eutanasia de los pobres, y muy específicamente de los pobres del Sur…La lucha contra el hambre- y hay unos 2 millones de personas que padecen hambre en el mundo- se verá seriamente perjudicada por la expansión de la superficie sembrada para la producción de agroenergéticos. …La propuesta de los agrocombustibles es inviable y además, inaceptable ética y políticamente”.

En el mensaje transmitido a la Mesa Redonda, el 17 de diciembre de 2007, abordó lo siguiente: “El grupo de los 77, que comprende 132 países que luchan por desarrollarse, había logrado consenso para demandar de los países industrializados una reducción de los gases que originan el cambio climático, para el año 2020, del 20 al 40 % por debajo del nivel alcanzado en 1990, y del 60 al 70% en el año 2050, lo cual es técnicamente posible. Demandaban además la asignación de fondos suficientes para la transferencia de tecnología al Tercer Mundo. No olvidar que esos gases dan lugar a olas de calor, la desertificación, el derretimiento de glaciares y el aumento del nivel de los mares, que podrían cubrir países enteros o gran parte de ellos. Las naciones industrializadas comparten con Estados Unidos la idea de convertir los alimentos en combustible para los autos lujosos y otros derroches de las sociedades de consumo”.

La madurez de su pensamiento y  acción revolucionaria se expresa  en el hecho de ofrecer una táctica y una estrategia revolucionarias, acorde con las actuales circunstancias, que contemple propuestas viables para frenar,  en lo posible, la catástrofe ecológica inminente; y crear las condiciones más o menos mediatas, a partir de la transformación radical del sistema capitalista y el tránsito a la opción socialista de la mundialización.

Para los países subdesarrollados no queda otra vía que la unidad. La idea de la integración ha sido una constante en Fidel,  sobre todo a partir de los años 80 con el deterioro de las condiciones de vida de las naciones del Tercer Mundo. “(…) algún día no nos separarán orígenes étnicos, ni istmos nacionales ni fronteras, ni ríos ni mares, ni océanos ni distancias. Seremos, por encima de todo, seres humanos llamados a vivir inevitablemente en un mundo globalizado, pero verdaderamente justo, solidario y pacífico. Ese día hay que ganarlo luchando”.

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