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Salvada de la tristeza

La multipremiada escritora espirituana, María del Rosario Basso,  estará en Agrocita, el espacio cultural  de la Facultad de Ciencias Agropecuarias, el próximo 13 de febrero, a las 3:00 p. m. (Docente 1)

Por: Saylí Alba Álvarez

El próximo miércoles 13 de febrero, celebrando el Día de los Enamorados, la Facultad de Ciencias Agropecuarias realizará su espacio cultural Agrocita, ocasión en la que el Proyecto de Promoción e Investigación de la Décima, perteneciente a esta Facultad,  ha invitado a la multipremiada escritora María del Rosario Basso.

Esta destacada escritora para niños nació en el año 1949, en Vallejo, un poblado cercano a la comunidad de Guasimal, y pasó su infancia en Cagüeira. “Era un batey cañero, lo que había era palma, dice mi papá que había más de mil palmas”. Así recuerda María del Rosario el lugar donde pasara los primeros años de su vida. Dice que su encuentro con la literatura también es de esa época. “No leía en mi primera infancia, porque el único libro que teníamos en casa era una Biblia, pero a los 8 o 9 años le escribí un poema a mi maestro. Mi maestro fue muy importante para mí, él se encargó de mi educación, fue a buscarme a mi casa para que yo fuera a la escuela. Ya sabía leer. Mi mamá me enseñó”. Después, cuando triunfó la Revolución, en la tienda del pueblo vendían libros y le pedía a su padre que le comprara para llevarlos a casa.

María del Rosario Basso ha dedicado su obra a los niños. Sus textos aparecen en distintas formas métricas, pero la décima predomina en todos sus volúmenes. “El mundo de los niños es fascinante, es lindo, me encantan los niños. Se me ocurren esas cosas así para ellos, y corro a la mesa con papel y lápiz y las escribo. No tengo grandes conocimientos, pero sí mucho sentimiento e inspiración”.

Su encuentro con la literatura ocurrió cuando se vinculó al movimiento de maestros Makarenkos, pero al terminar no alcanzó aula y le propusieron trabajar como titiritera en un teatro de La Habana. Allí conoció a una maestra argentina que la condujo por el mundo de los títeres. “Hacíamos los retablos con cajas vacías. Detrás de los títeres yo les hablaba a los niños. Recuerdo a dos personajes con especial cariño a Conejín Rabín y a Payasín Payasón”. Muchos años después les dedicaría este poema:

Tengo un títere llorón

Que se me enoja por nada;

Si le falta mi mirada,

Ya no sale a la función.

¡Tan blando de corazón!

Lágrimas de ajonjolí

Y de melcocha, un pedazo.

Pobre títere payaso,

Se ha enamorado de mí.

Sin embargo la época que con más cariño recuerda la escritora, fue en una tiendecita, vendiendo semillas. “Enseñaba a las personas a sembrar, estudiaba de manera autodidacta, vendí semillas de hortalizas, plantas ornamentales y frutales, detrás se vendía medicina verde”.

Cuando insistimos en preguntarle qué había significado la literatura para ella, dijo que era su vida. “Siendo maestra makarenko cogí un premio con un poema dedicado al Moncada. En el 1982, me dediqué en serio a la literatura”.

Publicó su primer libro en el año 2004. Dice que con ayuda de muchas personas. Se llamó Duende Callado. Posteriormente en el 2006, salió a la luz la obra El mundo de los güijes, un libro donde se le canta a esos seres fantásticos convertidos en símbolos e identidad de la Villa del Yayabo. “Chichiricú, Chichiricú/ boca de culebra, ojos de sujú/¿Sombra de algún güije/ o el güije, eres tú?

En el año 2009, apareció Poemas breves para una mariposa, obra con la que mereció el Premio de Poesía Fayad Jamís. Paletas de Chocolate sale al público en el 2012, resultando galardonado con el  Premio de la Ciudad; y en el 2014, Hechizos de luna.

Su obra ha sido reflejada en varios libros de estudio sobre literatura  infantil y sobre décima cultivada por mujeres. Tal es el caso de la obra Hombres necios que acusáis, de la autora Mayra Hernández Méndez y en uno de los volúmenes que recoge los trabajos presentados en los Encuentros de Crítica y Literatura Infantil, donde el Doctor en Ciencias Ramón Luis Herrera la califica como poseedora de un talento vigoroso.

En varias antologías del país también aparecen textos suyos, como en Esta cárcel de aire puro y Recados para Jonás, ambas de la autora Mayra Hernández; en la antología de décimas espirituanas Toda Luz y toda mía, de la escritora Merary Mangly Carrillo, aparecen estas décimas dedicadas al amor:

Hoy estamos a primero

hemos cambiado de año

y yo que tanto te extraño

no encuentro paz, ni asidero.

Silva el aire en el alero

y tengo que recordarte

puedo ir a cualquier parte,

pero se cierra el camino

enero ha tomado vino

yo solo quiero besarte.

Estoy pensando en tu adiós

la llovizna te recuerda

y yo enlazando la cuerda

que nos unía  a los dos;

pero el olvido es atroz

y la cuerda sigue inerte,

rompe sus puntas a muerte

para que acabe febrero.

Yo solo sé que te quiero,

febrero llora por verte.

Otros textos suyos aparecen en la Revista espirituana La Pedrada, en varios números; en el suplemento cultural Vitrales, en la Revista infantil Chinchila y en la Revista Verde Olivo.

Esta autora, de gran modestia y sensibilidad extrema, también dedicó parte de sus esfuerzos a realizar acciones para que los cinco héroes regresaran a la patria.  Tuvo la idea de lanzar al aire cientos de palomas con cintas amarillas. Se dice amante y defensora de los animales. Recuerda, el día en que siendo niña, encerró en un cuarto de regueros a una perra y un perro y escribió en la puerta un cartel que decía: No moleste, estamos de luna de miel.

A su edad, pertenece a la cátedra del adulto mayor. “Me gusta mucho. Ha sido un giro en mi vida. He perdido familiares y allí he encontrado un camino, un proyecto de vida que me ha salvado de la tristeza.”

Por el día de los enamorados, le pedimos que nos regalara una décima y dijo estas dos, de memoria:

«Dime gaviota, si amar»

I

Aquí en el mar lo recuerdo,

agua del cielo y gemido;

si él me matara este olvido,

¿donde me pudro y me pierdo?

No sabe el destino lerdo

sacar música a sus violas,

ni sospecha que yo a solas

sobre las quietas arenas,

oigo naufragar mis penas

cuando las baten las olas.

II

Dime gaviota, si amar

nos deja la piel vacía,

o es caracola que un día

puede volverse a la mar.

Si es entre hieles remar

cuando la espuma se agota,

o es oleaje que rebota

sus sales en mis mejillas.

Dile que vuelva a la orilla

que yo lo espero, Gaviota.

Con este sencillo recorrido por su obra, invitamos a todos los interesados a participar en el espacio cultural  Agrocita a intercambiar con esta escritora que se considera salvada de la tristeza.

 

 

 

 

 


 

4 comentarios en “Salvada de la tristeza

  1. Qué bueno saber que un proyecto así le cambia la vida a las personas de la tercera edad y las aleja de la tristeza. Muy buena idea la de invitar a esta importante escritora de nuestra provincia y de paso vincularla con la juventud y rescatar algunas memorias.

  2. Excelente artículo, no podemos olvidar nunca. Felicito a la escritora y a la Facultad por el homenaje tan merecido.

  3. : Es una gran escritora, una gran amiga, una gran mujer. Para ella, lo mejor de este mundo.
    Deseo de todo corazón que las personas tomen su ejemplo.
    !FELICIDADES

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