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La Revolución cubana estrena su Primero de Mayo

Por: José F. Echemendía Gallego

Con el triunfo de la Revolución en el año 1959 se abren nuevos horizontes en la vida política y social de la Isla; pero en ese año no se realiza la celebración del Día Internacional de los Trabajadores debido a que todavía las fuerzas del Ejército Rebelde y del Movimiento 26 de Julio se hallaban enfrascadas en la instauración del orden y la normalidad después de más de 30 meses de guerra frente a la tiranía de Fulgencio Batista.

Por esos días Fidel se encontraba participando en el  Consejo Económico de los 21, en Buenos Aires Argentina; uno de los rimeros escenarios a los que lleva la voz de la Revolución que recién ha triunfado: “La fe de los pueblos se despierta con hechos, la fe de los pueblos se despierta con realidades, la fe de los pueblos se despierta con soluciones verdaderas […] porque los pueblos de América no quieren ni libertad sin pan ni pan sin libertad…”.

Un año después, Fidel sí habla en Cuba, desde la otrora Plaza Cívica José Martí. “En ningún momento anterior se había reunido el pueblo en número mayor ni en acto tan significativo como este de hoy, en que se conmemora el Día Internacional de los Trabajadores”, exclamaba en 1960, después de siete horas ininterrumpidas de desfile popular. Pero, ¿cómo se vivía, antes de aquella fecha, un 1.o de Mayo en Cuba? El entonces primer ministro lo narraba allí.

Decía Fidel en su intervención de aquel primero de mayo: “Hoy los trabajadores no han traído una sola demanda y, sin embargo, antes apenas si los trabajadores podían cargar el cúmulo de cartelones que traían sobre sus hombros el Primero de Mayo.  Y en eso consistía el Primero de Mayo: una oportunidad para que los obreros desfilasen cargando cartelones, con alguna promesa de satisfacer esas o algunas de esas demandas.”

Han transcurrido más de cincuenta y cinco años después de aquel glorioso primer desfile después de la Revolución, la tradición de oírle se quebró, en cierta medida. Seguramente se le escuche entre los audios de archivo, con ese mismo verbo encendido de 1960; seguramente se lea por montones su nombre en los carteles; seguramente su sonrisa vuelva a acompañarnos, igual que su fe en el pueblo y en la victoria.

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