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¡Vacaciones…pero!

Por: Arturo Manuel Arias Sánchez. Profesor de Derecho. Facultad de Humanidades

Bajo el principio rector de la proporcionalidad se conceden y disfrutan en nuestro país las vacaciones retribuidas de los trabajadores; así lo dispone el Código de Trabajo:

Artículo 101. Los trabajadores tienen derecho al disfrute de un mes de vacaciones anuales pagadas por cada once meses de trabajo efectivo. El trabajador que por la índole de la actividad que desempeña u otras circunstancias, no labora once meses, tiene derecho a vacaciones pagadas de duración proporcional a los días efectivamente laborados. 

Más abajo, en el propio texto legal, su artículo 102 remarca que:

Para determinar el acumulado de días de vacaciones anuales pagadas y la cuantía de la retribución de cada trabajador, se multiplican por el nueve punto cero nueve (sic) por ciento los días efectivamente laborados y los salarios percibidos durante el período acumulado que da derecho al descanso.

Los Ministerios de Educación (MINED) y Educación Superior (MES) programan los treinta días naturales de vacaciones estivales de sus trabajadores docentes, de acuerdo con sus respectivos calendarios escolares, entre los meses de julio y agosto, iniciándose aquellas en las postrimerías del primero y finalizando su disfrute en el segundo, también en sus días terminales; de tal suerte, si el maestro o profesor ha trabajado a lo largo de todo el curso escolar, sin contingencias perturbadoras en su acumulado, entonces podrá disfrutar del anhelado y bendecido mes de vacaciones, pero…y si no fue así a causa de enfermedad, prestación social o sin ella, de maternidad o de formalización tardía del contrato de trabajo por tiempo indeterminado con la entidad o cualquier otro motivo legalmente sustentado, y arriba el añorado período de vacaciones, ¿qué puede suceder en esta cuerda con el trabajador o trabajadora (¡en respeto al género!) que no cuenta con un abultado acumulado de días de asueto?

La respuesta es simple: el trabajador o trabajadora (¡dale con la identidad de género!) continuará laborando en actividades afines que pueda desempeñar, sin menoscabo de su retribución salarial, deber que compete asumir a las administraciones o empleadores; craso error y abuso de autoridad del empleador sería conminar al empleado a que solicite licencia no retribuida, extremo que carece de fundamento legal.

A propósito de las licencias no retribuidas, echadas a un lado las de maternidad, harina de otro costal, según lo regulado en el artículo 108 del citado Código, corresponde la iniciativa de petición al asalariado interesado, en tanto que su concesión o denegación la ofrece el empleador; pero todo su resorte legal tiene que ser fundamentado sobre la preceptiva de dicho artículo, que reproduzco textualmente para evitar equívocos entre empleados y empleadores.

Aquí va:

En el sector estatal a solicituddel trabajador, el jefe de la entidad puede conceder licencias no retribuidas a trabajadores con responsabilidades familiares para su atención y cuidado.

A estos fines, debe determinarse por escrito la fecha de inicio y terminación de la licencia concedida.

Sugerir a una trabajadora (¡o trabajador!), cuyo acumulado de descanso retribuido no cubre el período vacacional programado, que solicite una licencia no retribuida, además de arbitrario es pereza administrativa (¡tanta labor socialmente útil por hacer en el ámbito intramuros como en el entorno comunitario, refrendada jurídicamente, donoso escrutinio que pertenece al empleador!) y burda violación de los derechos laborales establecidos en el Código de Trabajo; compete, pues, a las autoridades administrativas y a las organizaciones sindicales de los centros docentes, velar la observancia de la legalidad socialista en esta arista.

12 de julio de 2018

6 comentarios en “¡Vacaciones…pero!

  1. Así mismo Artur…solo excepto cuando alguien que apoya totalmente la idea del administrativo de obtener una licencia no retribuida con tal de darse un chapuzón en esas vacaciones o acostarse en su «cómoda» cama…a no ser que tenga un problema grave durante las vacaciones.

  2. Es cierto lo que dice profe, yo estoy dentro de los afectados, pues me sugirieron que como no tengo acumulado de vacaciones saque licencia sin sueldo, cuestión con la que estoy en desacuerdo pues como dice la norma ni tengo hijos menores de edad ni familiar enfermo alguno, y considero que con los que estamos en esta situacion deben tomarse otras alternativas, como pudiera ser por ejemplo: que nos den el mismo tratamiento que para las semanas de receso docente o que nos busquen contenido de trabajo que hacer para ese periodo.

  3. Muchas gracias Arturo, por escribir sobre un tema que nos afecta a un grupo de trabajadores, que por un motivo u otro no hemos acumulado nuestras vacaciones. Me preocupa que a solo una semana de concluir el curso, aun no se nos ha comunicado de forma oficial qué alternativas tenemos, solo informalemente se nos comunicó que lo más seguro es que teníamos que pedir una licencia sin sueldo, pero los que tenemos determinadas situaciones familiares, incluyendo la económica, que no es de menospreciar, necesitamos tiempo para valorar las opciones antes de tomar una decisión. ¿Tendremos o no alternativas y tiempo para elegir qué hacer?

  4. Me gustaría aprovechar y publicar otra duda que tengo sobre el tema, que radica en la posibilidad que tendriamos (de darnos la opción claro) de ser ubicados en las sedes municipales aquellos profesores que no vivimos en la cabecera provincial.

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