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A los evangelios vivos

Por: Lic. Geobanys Valle Rojas.  Presidente de la Cátedra Honorífica “Dr. Antolín García Álvarez”

Belkis nunca imaginó que las palabras de su alumna de primer grado, Mayara, cuando le dijo que sería maestra como ella, se harían algún día realidad. A Leo, sus alumnos de onceno grado siempre le agradecerán por la Matemática que les enseñó con entrega y dedicación. Hoy Moraima se siente orgullosa al ver que sus dos hijos han continuado sus pasos en el magisterio. Y es que los maestros, con su labor, siembran cada semilla en sus alumnos, con la premisa de prepararlos para la vida, como lo aspiró el Apóstol.

Hace algunos años la Revolución Cubana logró sacar al país de la ignorancia a través de la Campaña Nacional de Alfabetización, uno de los primeros logros que convirtió la educación en una de sus principales conquistas.  En aquel entonces, muchos de ellos eran muy jóvenes y no dudaron en dar el paso al frente ante el llamado para alcanzar la libertad a través de la cultura. E incluso, varios fueron asesinados, algunos junto a sus alumnos; pero la historia patria los ha colocado en un honroso sitial. Después de aquel histórico acontecimiento, se celebra en Cuba la Jornada Nacional por el Día del Educador, en la que se debe enaltecer la labor educacional que desempeñan todos los maestros y profesores.

Es cierto que para reconocer el trabajo de los docentes no hay que esperar necesariamente a que llegue esta jornada. Todos los días se debe distinguir a los maestros, que son los encargados de convertir en milagro al barro como producto y productores de la sociedad, pues de sus manos emanan los ingenieros, los médicos, los abogados, los agricultores, los artistas, los deportistas… en fin, los hombres y mujeres que tributan al desarrollo de la sociedad.

Ser maestro implica consagración, sacrificio, entrega, dedicación, tesón, paciencia, ternura, porque la enseñanza es un verdadero arte, que solo es capaz de ejercerla quien sea un verdadero evangelio vivo. No son suficientes los desvelos planificando clases, el apoyo a los estudiantes para que participen en concursos, la motivación para realizar investigaciones científicas para solucionar las diferentes situaciones problemáticas, el empeño por la superación profesional, y las clases con los educandos que los convierten en los otros padres dentro del contexto escolar cuando un maestro o profesor se ha entregado por completo a su profesión.

Que a todos los que se sientan maestros, profesores, educadores y pedagogos, llegue la felicitación en el marco de esta jornada, pues han sabido llevar con dignidad el principio fidelista de que «sin educación no hay Revolución posible».

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