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Feliz 14 de Febrero

El Departamento de Comunicación Institucional regala en este 14 de febrero, a todos los enamorados, dos poemas de Mario Benedetti que podrán escuhar declamados en su propia voz, con solo hacer click en el pequeño triángulo que aparece a la izquierda de cada panel sonoro.

Que los disfruten

El primero se titula «Te quiero», y el segundo, «Viceversa»

 

6 comentarios en “Feliz 14 de Febrero

  1. Dos poemas muy lindos. Feclicidades para todas y todos en este Día del Amor. Aquí les dejo otro poema de Benedetti que me gusta mucho.

    TÁCTICA Y ESTRATEGIA

    Mi táctica es
    mirarte
    aprender como sos
    quererte como sos.
    Mi táctica es
    hablarte
    y escucharte
    construir con palabras
    un puente indestructible.
    Mi táctica es
    quedarme en tu recuerdo
    no sé cómo ni sé
    con qué pretexto
    pero quedarme en vos.
    Mi táctica es
    ser franco
    y saber que sos franca
    y que no nos vendamos
    simulacros
    para que entre los dos
    no haya telón
    ni abismos.
    Mi estrategia es
    en cambio
    más profunda y más
    simple.
    Mi estrategia es
    que un día cualquiera
    no sé cómo ni sé
    con qué pretexto
    por fin me necesites.

  2. Excelente regalo en este día para todos. Aquí les dejo otro que me encanta. FELICIDADES

    No te rindas, aún estás a tiempo de alcanzar y comenzar de nuevo, / aceptar tus sombras, enterrar tus miedos, / liberar el lastre, retomar el vuelo. / No te rindas que la vida es eso, / continuar el viaje, perseguir tus sueños, / destrabar el tiempo, correr los escombros / y destapar el cielo.
    No te rindas, por favor no cedas, / aunque el frío queme, aunque el miedo muerda, / aunque el sol se esconda y se calle el viento. / Aún hay fuego en tu alma, aún hay vida en tus sueños.
    Porque la vida es tuya y tuyo también el deseo, / porque lo has querido y porque te quiero, / porque existe el vino y el amor, es cierto.
    Porque no hay heridas que no cure el tiempo. / Abrir las puertas, quitar los cerrojos, / abandonar las murallas que te protegieron, / vivir la vida y aceptar el reto.
    Recuperar la risa, ensayar un canto, / bajar la guardia y extender las manos, / desplegar las alas e intentar de nuevo, / celebrar la vida y retomar los cielos.
    (…)
    Porque cada día es un comienzo nuevo, / porque esta es la hora y el mejor momento, / porque no estás solo, porque yo te quiero.”
    -Mario Benedetti-

  3. En el día del amor
    y la amistad, qué dulzura;
    se hace más tierna y más pura
    la caricia de una flor.
    En este día es mejor
    el tiempo en cada jardín
    si todos con ese fin
    de dulce miel nos bañamos,
    y así juntos celebramos
    el Día de San Valentín

  4. ¡Oh, Día del Amor, candoroso, grande, sublime y todopoderoso que tutelas este sentimiento y contigo se desatan nudos de convenciones sociales, en cuya trama se enreda la cotidianeidad de los espirituanos!
    De un lado, Afrodita, Cupido y Eros, en la cúspide del Olimpo heleno lanzando saetas hacia los pobres mortales y en el otro, en el paraíso cristiano, bendiciendo, San Valentín y el emperador Claudio: bajo vuestro sano influjo común, hoy las jornadas laborales de trabajadores y de estudiantes, se han acortado (sin descuento salarial para los primeros), a un lado el interés de ocupación, rango y nivel; la terminal interprovincial echará de menos a los habituales empujones entre viajeros cuando llamen a sus respectivos derroteros viales, en esta oportunidad, no gracias al trasfundido amor entre los viandantes sino a su escaso número; los servicios gastronómicos de comedores obreros y estudiantiles experimentarán un refuerzo alimentario, coadyuvando así, lo material con lo espiritual; son tantas las bondades del sacrosanto día que debería declararse feriado (supongo que en el próximo cónclave sindical, alguno de los concurrentes, al amparo de la iniciativa legislativa, proponga su inclusión en el Código de Trabajo, así se legitimaría el asunto).
    Me persigno y amén, amén y otra vez, amén.

  5. También José Martí le cantó al amor y comparto con todos estos textos suyos.
    De Versos Sencillos
    XIX
    Por tus ojos encendidos
    Y lo mal puesto de un broche,
    Pensé que estuviste anoche
    Jugando a juegos prohibidos.

    Te odié por vil y alevosa:
    Te odié con odio de muerte:
    Náusea me daba de verte
    Tan villana y tan hermosa.

    Y por la esquela que vi
    Sin saber cómo ni cuándo,
    Sé que estuviste llorando
    Toda la noche por mí.

    XXXV
    ¿Qué importa que tu puñal
    Se me clave en el riñón?
    ¡Tengo mis versos, que son
    Más fuertes que tu puñal!

    ¿Qué importa que este dolor
    Seque el mar, y nuble el cielo?
    El verso, dulce consuelo,
    Nace alado del dolor.

    De su poesía de amor, el texto titulado
    «DORMIDA»
    Más que en los libros amargos
    El estudio de la vida,
    Pláceme, en dulces letargos,
    Verla dormida:—

    De sus pestañas al peso
    El ancho párpado entorna,
    Lirio que, al sol que se torna,
    Se cierra pidiendo un beso.

    Y luego como fragante
    Magnolia que desenvuelve
    Sus blancas hojas, revuelve
    El tenue encaje flotante:—

    De mi capricho al vagar
    Imagínala mi Amor,
    Una Venus del pudor
    Surgiendo de un nuevo mar!

    Cuando la lámpara vaga
    En este templo de amores,
    Con sus blandos resplandores
    Más que la alumbra, la halaga;

    Cuando la ropa ligera
    Sobre su cutis rosado,
    Ondula como el alado
    Pabellón de Primavera;

    Cuando su seno desnudo,
    Indefenso, a mi respeto—
    Pone más valla que el peto
    De bravo guerrero rudo;

    Siento que puede el amor,
    Dormida y desnuda al verla,
    Dejar perla a la que es perla,
    Dejar flor a la que es flor;—

    Sobre sus labios podría
    Los labios míos posar,
    Y en su seno reclinar
    La pobre cabeza mía,—

    Y con mi aliento volver
    Mariposa a la crisálida;
    Y a la clara rosa pálida
    Animar y enrojecer.

    Pero aquí, desde la sombra
    Donde amante la contemplo,
    Manchar no quiero del templo
    Con paso impuro la alfombra.

    Al acercarme, en ligera
    Procesión avergonzado,
    No volaría el alado
    Pabellón de primavera?

    Al reflejarme, el espejo,
    Que la copia entre albas hojas,
    Negras las tornara y rojas
    De la lámpara al reflejo!—

    Dicen que suele volar
    Por los espacios perdida
    El alma, y en otra vida
    Sus alas puras bañar;

    Dicen que vuelve a venir
    A su cuerpo con la Aurora,
    Para volver —la traidora!—
    Con cada noche a partir.

    Y si su espíritu en leda
    Beatitud los cielos hiende,
    De esa mujer que se extiende
    Bella ante mí ¿qué me queda?

    Blanco cuerpo, línea fría,
    Molde hueco, vaso roto,
    Y viajera por lo ignoto
    La luz que los encendía!—

    Y ¿a mí que tanto te quiero,
    Delicada peregrina,
    Turbar la marcha divina
    De tu espíritu viajero?—

    ¡Duerme entre tus blancas galas!
    ¡Duerme, mariposa mía!
    Vuela bien: —mi mano impía
    No irá a cortarte las alas!—
    1878

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