home Cultura, Cultura espirituana La solidaridad necesaria

La solidaridad necesaria

Por: José Francisco Echemendía Gallego

En este tiempo la palabra solidaridad tiene un profuso empleo, sobre todo por hechos o fenómenos que ocurren en diferentes partes del mundo y afectan a muchas personas (particularmente a los más pobres). En nuestra universidad la solidaridad forma parte del sistema de valores que comparte la comunidad universitaria, y en los procesos que se desarrollan en la institución se trabaja con el propósito de consolidar este valor en los jóvenes que formamos.

Coincido en que las universidades constituyen centros de vital importancia en la creación, promoción y difusión de lo más avanzado del pensamiento político, social, cultural y económico de cualquier país. Sin embargo, me parece que en la mayoría de las ocasiones nos quedamos en la teorización y, en el mejor de los casos, en tener referentes de ejemplos harto elocuentes de acciones o actos de solidaridad, pero no motivamos a los estudiantes a ser protagonistas dinámicos en actividades que promuevan la solidaridad con causas que hoy lo ameritan.

Solo haré mención a algunos casos de nuestra área geográfica que, en mi opinión, debieran tener una especial atención con la realización de acciones concretas (exposiciones, paneles, mítines, conversatorios, proyección de audiovisuales, acciones en las redes sociales, etc.) que evidencien la solidaridad de nuestro pueblo con personas, grupos de personas o incluso países; solo son sugerencias:

  • Berta Cáceres Flores, luchadora hondureña por los derechos del pueblo indígena lenca, ambientalista; asesinada el 3 de marzo de 2016. Todavía no se ha hecho justicia en su causa.
  • Marielle Franco da Silva, socióloga, feminista, política brasileña y militante de los derechos humanos, ​ y concretamente de los derechos de las mujeres negras en Brasil, priorizando el empoderamiento de aquellas mujeres negras que viven en las favelas; asesinada en Río de Janeiro el 14 de marzo de 2018. Todavía no se ha hecho justicia en su causa.
  • Milagro Amalia Ángela Sala, dirigente política, social e indígena argentina, líder de la Organización Barrial Túpac Amaru. Procesada y condenada injustamente.
  • Luiz Inácio Lula da Silva, más conocido como Lula da Silva, político brasileño. Fue presidente de la República Federativa de Brasil entre el 1 de enero de 2003 y el 1 de enero de 2011. Condenado a 12 años de prisión en un amañado proceso judicial para sacarlo de la carrera electoral del 2018 en Brasil.
  • Camilo Marcelo Catrillanca Marín, comunero mapuche asesinado al recibir, por la espalda, un tiro en su cabeza. El proyectil fue disparado por el sargento Carlos Alarcón, miembro del llamado «comando Jungla» de Carabineros de Chile. Todavía no se ha hecho justicia en su causa.
  • Los asesinatos, casi diarios, de líderes sociales en Colombia.
  • La Minga Indígena o Gran minga por la vida, movilización de los pueblos indígenas de Colombia en el Departamento del Cauca.
  • La situación de los migrantes, mayoritariamente centroamericanos, en la frontera entre México y Estados Unidos.
  • La situación de agresión permanente en la que vive el pueblo y Gobierno de Venezuela por parte de Estados Unidos y la derecha internacional.

Como dije antes, solo son sugerencias, hay mucho más. Las organizaciones políticas y de masas juveniles deben ganar su condición de liderazgo en la organización y desarrollo de estas actividades.

“La solidaridad no es un sentimiento superficial, es la determinación firme y perseverante de empeñarse por el bien común, es decir, el bien de todos y cada uno para que todos seamos realmente responsables de todos”, Juan Pablo II.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *