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Símbolos nacionales: patria y amor

Del proyecto de Ley de Símbolos Nacionales, se destacó el valor del Artículo 71 de la norma, que establece la obligación de incorporar a los planes de estudio «el conocimiento y el respeto a esos símbolos nacionales.

Tomado de Granma. Por Juan Antonio  Borrego y Nuria Barbosa León

La importancia de trabajar con nuestros niños y jóvenes, de no dejar solo a la Ley el respeto y el amor por nuestros símbolos patrios, fue destacado por varios diputados cubanos al intervenir en los debates sobre el proyecto de Ley de Símbolos Nacionales, que será sometido a su aprobación en el Parlamento a partir de este sábado.

El teniente coronel Yuniesky Argudín Díaz, uno de los especialistas que intervinieron en la comisión redactora, destacó el valor del Artículo 71 de la norma, que establece la obligación de incorporar a los planes de estudio «el conocimiento y el respeto a esos símbolos nacionales».

A partir del comentario realizado por el diputado Juan Carlos Rodríguez, de Pinar del Río, sobre el Artículo 78, Homero Acosta, secretario del Consejo de Estado, recordó la idea reiterada por el Comandante en Jefe Fidel Castro de que Cuba jamás ha mancillado los símbolos de otra nación, ni siquiera la bandera del enemigo.

La diputada Leyda Finalé, por Jagüey Grande, Matanzas, se pronunció por la necesidad de homologar y definir la manera de escribir el nombre de los símbolos a lo largo del nuevo cuerpo legal, un reclamo que encontró eco en varios compañeros suyos.

Sobre el amplio debate suscitado en torno a los colores y matices específicos que recoge la Ley para la bandera de la estrella solitaria, el diputado Andrés Castro Alegría, presidente de la Comisión de Educación, Cultura, Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente, recalcó que los redactores del texto habían indagado profundamente al respecto, pero que en el cuerpo legal se evitó el exceso de tecnicismo.

«La Ley no es un libro, ella contiene muchas definiciones que nunca antes habían aparecido», aseguró Homero Acosta al destacar el alcance del proyecto que ha sido cuidadosamente consultado en más de una oportunidad con especialistas y legisladores cubanos.

Respecto al Artículo 42 intervino la diputada Idaliena Díaz Casamayor, de Guantánamo, quien se preocupó porque los monumentos locales queden incluidos entre «aquellos sitios de significación histórica» en los que debe ondear la bandera.

La diputada por la Habana del Este, Marta Marín, indagó en el uso de la bandera por los artistas en sus obras y el tipo de material a utilizar. El teniente coronel Argudín Díaz aclaró que se define en el Artículo 81 todo aquello a realizar, siempre que la obra contribuya a fortalecer los valores humanos y se brinde una explicación por parte del artista del tema tratado, sin ofensas o agresión a nuestros símbolos.

Temas debatidos apasionadamente, que merecieron aclaración, resultaron el tejido y los colores en la elaboración de la bandera, como también su uso en las prendas de vestir. Hubo debate sobre situaciones específicas, como cuando se coloca la imagen de un rostro ante las cinco franjas, como una forma de comercialización, y la prohibición de entrecruzarla con alguna de otro país.

Hubo duda en cuanto a cantar el himno sin estar la bandera presente y se especificó que solo en las competencias deportivas internacionales se cantará al unísono con el izaje, porque esa es una práctica ya establecida mundialmente.

Algo aclarado con amplitud fueron las medidas, el formato, el tipo de asta y el material para confeccionar la bandera, lo cual se ampliará en los reglamentos a formular una vez aprobada la Ley. En ese aspecto también se detallaron los lugares donde se puede utilizar la bandera.

«Debe ondear libremente», afirmó José Luis Toledo Santander, presidente de la comisión de Asuntos Constitucionales y Jurídicos de la Asamblea Nacional, quien hizo una amplia explicación de la ley en toda su estructura y mencionó que se realizaron 108 modificaciones en las discusiones que antecedieron a este momento.

Otra de las dudas suscitadas estuvo en el orden del precio para adquirir los símbolos nacionales, aunque se reconoció que no debe estar contemplado en la Ley, pero sí en los reglamentos.

Este es un asunto demandado en las opiniones vertidas por la población y que fueron consultadas para la elaboración de la norma, pero es una problemática que depende además de que se puedan solucionar los problemas productivos que tiene la industria del país.

También se habló del esfuerzo realizado por el Ministerio de Educación para imprimir los símbolos en las libretas de los estudiantes, pero se pidió la posibilidad de que no fuera en la portada o en la portadilla, sino en una página interior, para que quedaran visibles al ponerles los forros para su cuidado.

Se reconoció el aporte que hace el proyecto de Ley al considerarse este como un contenido obligatorio dentro de los planes de estudio de la enseñanza general, pero se abogó porque fueran explicados de forma didáctica, sin dogmatismos y con sensibilidad para incorporarlos positivamente en las nuevas generaciones.

Algunos diputados se pronunciaron por la obligatoriedad o el deber de los jóvenes extranjeros que estudian en las universidades cubanas de respetar y cumplir con los símbolos patrios. A lo cual el diputado por el municipio de Sagua de Tánamo, en la provincia de Holguín, Yusuan Palacios, recordó que la vulneración y el ultraje a los símbolos están recogidos en los códigos penales. «Nuestra Ley marca una pauta de respeto y en los centros docentes hay un reglamento a cumplir por todos los estudiantes, incluidos los de otros países».

Muchos diputados pidieron precisiones en el estilo de redacción para que las preposiciones y conjunciones esclarecieran mejor la norma, pero sobre todo agradecieron la existencia de este cuerpo legal que representa la historia y la identidad patria de los cubanos.

DEL PROYECTO DE LEY

Artículo 1.–La presente Ley tiene por objeto definir los atributos que identifican a los símbolos nacionales y establecer las reglas para su confección, uso, honores a rendirle y conservación; así como la responsabilidad del Estado en lograr una mayor educación del pueblo y en especial de los niños y jóvenes en su conocimiento y respeto.

Artículo 2.–Los símbolos nacionales son: la bandera de la estrella solitaria, el Himno de Bayamo y el escudo de la palma real.

Artículo 3.–Todos los cubanos tienen la obligación de respetar, cuidar y rendir honores a los símbolos nacionales. Del mismo modo les deben respeto los extranjeros que se encuentren en el territorio nacional.

Artículo 74.–Es responsabilidad de los educadores que los estudiantes conozcan lo establecido en cuanto al respeto y veneración de los símbolos nacionales, así como que los honren, como uno de sus deberes esenciales; que estén conscientes de que cuando los reverencien están rindiendo el homenaje más elevado a los héroes y mártires de la patria, y a los que de cualquier modo han servido y defendido la nación.

Artículo 80.–Los símbolos nacionales cuando se usen en prendas de vestir, objetos, obras de arte y escritos, se utilizan con el mayor respeto y decoro, lo que se precisa en la actitud de consideración y deferencia que debemos tener hacia ellos por representar en sí mismos a toda la nación cubana y su historia. En tal sentido, corresponde tener en cuenta, el contexto en que se utilicen y el objeto en que pueden estar representados.

En prendas de vestir, deben ir situados al frente o lateral de las mismas, en forma de gallardete o cinta en la parte superior frontal de pantalones o sayas, y no formar parte  de pañuelos de bolsillo, ropa interior, de baño o toallas, delantales y calzados.

  • Dictamen de las comisiones de Educación, Cultura, Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente y de Asuntos Constitucionales y Jurídicos sobre el proyecto de Ley de Símbolos Nacionales de la República de Cuba (Tomado de Trabajadores)

La propuesta de Ley de Símbolos Nacionales de la República de Cuba que se ha sometido al estudio y valoración de los diputados, especialistas e instituciones y que fue publicada en el sitio web de la Asamblea Nacional del Poder Popular, es resultado del ejercicio de iniciativa legislativa de su Comisión de Asuntos Constitucionales y Jurídicos.

En la redacción de esta norma trabajaron coordinadamente, especialistas designados por los ministerios de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, del Interior, de Educación, Educación Superior, Cultura, Justicia, Relaciones Exteriores, de las Secretarías de los Consejos de Estado y de Ministros y de la Asamblea Nacional del Poder Popular. Se revisaron y tuvieron en cuenta documentos históricos y las actas de sesiones de la Asamblea Nacional del Poder Popular en su segunda Legislatura (1983).

El proyecto de Ley que se propone tiene como objetivo dar solución a la problemática que se aprecia en nuestra sociedad en cuanto a la contradicción que se manifiesta entre lo estipulado en la vigente Ley de Símbolos Nacionales, su Reglamento y el uso que hacen e interesan a nuestros ciudadanos dar a los mismos.

La solución de esa contradicción propone un reto adicional: flexibilizar los usos, pero mantener el debido respeto a los símbolos nacionales en el sentido de la consideración y deferencia que merecen por representar la nación y toda su historia.

A partir de este análisis se hace imprescindible actualizar toda la normativa legal vigente sobre la materia, así como puntualizar y dar mayor precisión a sus contenidos; partiendo del principio de alcanzar una Ley que favorezca la mayor presencia de los símbolos nacionales en la sociedad en un ambiente de orden y respeto a lo normado.

En este sentido, es importante que en el proceso de implementación de la norma jurídica se logre generar una conciencia de responsabilidad colectiva de conocimiento, respeto y veneración de los símbolos nacionales.

Como novedades de la Ley que se presenta, sobresalen:

  • Se reconoce que si bien existen otros símbolos patrios que son también expresión de las luchas de nuestro pueblo por su libertad en diferentes momentos de su devenir histórico, la Ley que se propone establece que la bandera de la estrella solitaria, el escudo de la palma real y el Himno de Bayamo van a constituir los símbolos nacionales que representan a la nación cubana, tanto en el plano nacional como internacional.
  • Se incorpora la posibilidad de confeccionar la Bandera Nacional con otros tejidos o material adecuado, con el propósito de abaratar su elaboración, lo que contribuye a facilitar su adquisición y uso por las personas naturales o jurídicas y la utilización de este símbolo en actos públicos, domicilios, centros laborales, etc., siempre con el cuidado y respeto que corresponde.
  • Se establece como obligatoriedad para los organismos responsabilizados con la formación integral de las nuevas generaciones la de incorporar a sus planes de estudio, la educación en el conocimiento y respeto a los símbolos nacionales.
  • En la escuela y otras instituciones del Sistema General de Educación se mantiene y refuerza la responsabilidad de los educadores, maestros, profesores y personal no docente de que los estudiantes conozcan lo establecido en cuanto: al respeto y veneración de los símbolos nacionales, que los honren, como el homenaje más elevado a los héroes y mártires de la Patria, y a los que de cualquier modo han servido y defendido la nación.
  • Precisa que el Himno Nacional no debe ejecutarse con fines publicitarios y se entona con el vigor de un himno de combate después de izada la Bandera Nacional.
  • Se refiere que el Escudo Nacional se ubicará en todos los locales donde se imparta la enseñanza, en la pared hacia la que están orientados los pupitres y mesas de estudio y trabajo de los alumnos.
  • Se responsabiliza a los medios de comunicación social, en cualquiera de sus manifestaciones y soportes a diseñar e implementar estrategias de comunicación que, a partir de lo establecido en esta Ley, permitan difundir con sistematicidad su contenido y promover el respeto debido a los símbolos nacionales.
  • Se prevé que el uso de los símbolos nacionales en los espacios virtuales, coincida con lo establecido en esta Ley en cuanto a que se respete su forma, significado y posición.

Estos dos últimos aspectos se corresponden con la expresión de la voluntad de la dirección de nuestro país de utilizar las herramientas de la comunicación social y la informatización en las actividades que desarrollemos.

De forma general resalta que la Ley que se presenta, dedica dos de sus Títulos a las responsabilidades del Estado, la familia y las instituciones educacionales y formadoras de contribuir a fomentar en la sociedad el conocimiento de los Símbolos Nacionales, las principales regulaciones para su uso y una conducta de respeto a ellos. Solo así la contradicción entre la Ley y el uso correcto por los ciudadanos, la familia y las instituciones será resuelta en su totalidad.

La Ley que se propone tuvo en cuenta las sugerencias y criterios que emitieron los diputados y expertos que fueron consultados durante el proceso de estudio y discusión, desarrollado entre marzo y abril en 6 reuniones regionales en las que participaron 462 diputados y 863 invitados, en las cuales se formularon 179 intervenciones.

También se tuvieron en cuenta las recomendaciones y propuestas enviadas por correo electrónico al sitio web de la Asamblea Nacional del Poder Popular. Todos los planteamientos fueron evaluados, lo que permitió realizar 108 modificaciones al texto inicialmente circulado.

Las comisiones de Educación, Cultura, Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente y de Asuntos Constitucionales y Jurídicos consideran que hay correspondencia entre el Proyecto de Ley presentado y la Constitución de la República.

Frente a la arremetida del Imperio y la ultraderecha neofascista que viola las normas más elementales de la convivencia internacional, legitiman la injerencia y todo tipo de agresiones, resulta trascendental aprobar una nueva Ley de Símbolos Nacionales como continuidad de la actividad legislativa, tras la entrada en vigor de la Constitución de la República, el pasado 10 de abril de 2019.

Esta norma es expresión de la historia de lucha y resistencia del pueblo cubano en defensa de nuestra identidad y soberanía como nación, ante la batalla simbólica que desde plataformas colonizadoras se hace contra la Revolución.

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