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Che asesinado. Reportaje de Marc Hutten (AFP) en 1967

Ernesto Che Guevara, después de haber sido herido y capturado el 8 de octubre de 1967 como resultado de una delación, es asesinado el día 9. A continuación ofrecemos un trabajo publicado en Cubadebate que presenta el reportaje de un periodista de AFP acerca de este abominable hecho.

Reportaje de Marc Hutten, de AFP, ante el cadáver del Che el 10 de octubre de 1967

El Che después de asesinado. Foto: Marc Hutten / AFP

Por: Marc Hutten.  http://cubadebate.cu

El 10 de octubre de 1967, un día después de su muerte, el cuerpo del guerrillero argentino Ernesto “Che” Guevara se expuso en una morgue improvisada en Vallegrande, en el sur de Bolivia, donde intentó lanzar una nueva revolución.

Marc Hutten, periodista de la AFP, fue uno de los pocos corresponsales extranjeros testigos de esta escena. Sus fotografías en color del cadáver del mítico compañero de armas de Fidel Castro dieron la vuelta al mundo.

El ejército boliviano afirmó en aquel entonces que el “Che” murió a causa de sus heridas. Más tarde se sabría que fue ejecutado tras haber sido hecho prisionero en combate.

Marc Hutten falleció en 2012. Solo un puñado de sus fotografías de ese reportaje figuran aún en los archivos de la AFP.

A continuación, la histórica escena ocurrida hace 52 años, tal y como la describió en una de sus notas, difundida el 11 de octubre de 1967:

Muerte Che Guevara 1967. Foto: Marc Hutten / AFP

VALLEGRANDE (Bolivia), 11 octubre 1967 (AFP) – (Del enviado especial de la AFP: Marc Hutten)

Ayer por la tarde vi el cuerpo, acribillado de balas y sin vida, de un guerrillero apodado “Ramón”, el supuesto nombre de guerra de Ernesto “Che” Guevara.

Fuimos una treintena de periodistas, entre los cuales solo había tres corresponsales de prensa extranjeros, los que acudimos a Vallegrande, un pueblo somnoliento bajo la canícula del sureste boliviano, para constatar allí la muerte del más prestigioso de los guerrilleros.

Tras descender de las alturas brumosas del aeródromo militar de La Paz (4.100 metros), nuestro “Dakota” se posó en Vallegrande a la hora de la siesta. En el otro extremo del pueblo de calles desiertas, una verja ante la que estaban parados medio centenar de curiosos daba acceso a un terreno al final del cual se levantaba, en una ladera, una morgue improvisada en un antiguo establo. Unos gallardos oficiales y algunos soldados armados nos recibieron.

El cadáver de un hombre barbudo, de pelo largo y vestido únicamente con un pantalón verde oliva, yacía en una camilla puesta sobre un fregadero de cemento. Un olor a formol flotaba por encima del cuerpo acribillado a balazos y desangrado, a los pies del cual habían tirado otros dos cadáveres en el suelo. Los oficiales encargados de disipar cada una de nuestras eventuales objeciones sobre la identidad de “Ramón” se empeñaban en señalar el parecido, rasgo por rasgo, del cadáver con el guerrillero. No hay duda posible, nos decían: las huellas digitales del cadáver corresponden con las de Guevara.

“Ramón” fue herido mortalmente en la batalla del domingo pasado, a unos kilómetros de La Higuera, cerca de Vallegrande. Falleció a causa de sus heridas a primera hora del lunes. “No fue rematado”, precisó el coronel Arnaldo Saucedo, comandante del segundo batallón de ‘rangers’ que opera en este sector.

“Soy el Che Guevara, he fracasado”, habría murmurado, dirigiéndose a los soldados que lo habían hecho prisionero. Eso es al menos lo que afirma el general Alfredo Ovando, comandante en jefe de las fuerzas armadas bolivianas. Al ser preguntado al respecto poco antes, en una rueda de prensa, el coronel Saucedo declaró sin embargo que “Ramón” no había recobrado el conocimiento en ningún momento.

Los periodistas que se arremolinan alrededor de la morgue, incluyendo fotógrafos y camarógrafos, daban muestras de una mezcla de estupefacción e incredulidad. El error en la identificación parecería ser, sin embargo, imposible.

Un colega boliviano me dice: “Vallegrande acaba de entrar en la historia revolucionaria de América del Sur”.

Cadáver del Che. Los cuerpos sin vida de otros dos guerrilleron yacen en el suelo. Foto: Marc Hutten / AFP

A los pies del cadáver de “Ramón”, otros dos guerrilleros yacen en el suelo. Se trataría de los cuerpos de “El Chino”, un peruano, y de “El Moro”, un médico cubano. Otros dos cadáveres, pertenecientes al parecer a bolivianos, todavía no fueron identificados definitivamente.

El coronel Saucedo, que ofrece una rueda de prensa tras la presentación de los cadáveres, afirma que solo quedan nueve guerrilleros en todo el sureste boliviano y que ya no quedan focos de insurrección. Atlético y con bigote negro, habla de pie bajo la imagen pía que decora una de las paredes de la sala del hotel en la que nos hemos reunido.

Un militar estadounidense asiste a esta conferencia. No lleva ninguna insignia pero su estatura, su tez rubicunda y su uniforme de campaña traicionan su nacionalidad. Lo abordo para interrogarlo en inglés. Se vuelve hacia un soldado boliviano para preguntarle, en español, qué queremos. Dirigiéndose a mí, añade: “no comprendo…” y se va de allí. Al ser preguntado, el coronel Saucedo me dice: “Sí, es un militar estadounidense, un instructor del centro de Santa Cruz. Vino aquí como observador. Ningún ‘boina verde’ estadounidense participa en las operaciones militares en Bolivia”.

Una lista de 33 guerrilleros, incluyendo más de una decena de cubanos, abatidos desde que comenzaran las hostilidades el pasado 23 de marzo, se ha publicada en Vallegrande.

El general Ovando lleva a la guerrilla boliviana a proporciones tan reducidas como inesperadas, afirmando que sus efectivos nunca pasaron de los alrededor de 60 hombres.

“La aventura de la guerrilla ha terminado”, afirma. “Como toda aventura descabellada debe terminar. Su fracaso se debe a la ausencia de cualquier apoyo popular y a la aridez del terreno elegido”. Y agrega: “enterraremos a Guevara aquí mismo, en Vallegrande”.

El guerrillero “Ramón” habrá encontrado la muerte en el fondo de un valle estrecho, al término de una batalla encarnizada, de cuerpo a cuerpo o casi: las nueve balas que lo alcanzaron fueron disparadas a 50 metros de distancia.

Dejó un diario, cuya escritura, que llena una agenda alemana del 7 de noviembre del 1966 al 7 de octubre del 1967 -11 meses exactamente- no deja lugar a dudas, dicen, sobre la identidad del autor. Allí se encuentra una frase “irrefutable” para Régis Debray : “Se le encargó una misión a cuenta de la guerrilla…”.

(Especial de AFP)

Marc Hutten, el fotorreportero de AFP.

Fuente: Cubadebate, 11 de octubre de 2017.

OTRAS FOTOS

8 de octubre, Che herido y capturado

Fotos del 9 de octubre de 1967 publicadas en distintas fuentes

Notas que aseveran la traición de Régis Debray 

Nacido en París en 1940, el ex alto funcionario francés Régis Debray, es hoy conocido como filósofo, hombre de letras. Sin embargo, fue famoso en los años 60 del siglo pasado por su participación funesta en la guerrilla del ELN en Bolivia bajo el mando de Che Guevara.

Si flota una cierta incertidumbre en cuanto a las declaraciones exactas de los unos y los otros en este asunto nebuloso, la trayectoria posterior de Régis Debray en los arcanos del poder, su gusto inmoderado por los títulos rimbombantes, sus relaciones con los servicios de inteligencia de Francia, sus declaraciones impetuosas y revanchistas contra la Revolución cubana y la personalidad de Che Guevara, levantan toda duda sobre la faceta cínica de este renegado y su espíritu de arreglo en función de las circunstancias y las épocas.

El ex “guerrillero” extraviado en la selva boliviana hecho consejero presidencial se sienta perfectamente a su gusto en los salones parisinos. De presidencia en misión, de misión en dirección, Régis Debray es un servidor complaciente de las instancias del poder de izquierda como de derecha.

Jugó en 2004 un papel de primer plano en el secuestro y el exilio forzado del presidente haitiano Jean-Bertrand Aristide como lo precisó el historiador y filósofo francés Claude Ribbe, testigo privilegiado de los acontecimientos.

La confirmación de la presencia del Che en Bolivia como jefe de la guerrilla es un elemento clave que precipitó su fin permitiendo a las unidades contra- insurreccionales reforzar sus efectivos y concentrar sus fuerzas en el perímetro señalado. La presencia del Che en Bolivia fue tenida en secreto, aunque existían presunciones a continuación de algunas indiscreciones. Quien habló hizo de una hipótesis una certeza.

Además, las tropas del Che habiéndose separado para llevar a cabo la extracción de dos «invitados», Régis Debray y Ciro Bustos, no lograron llegar nunca más, a pesar de los esfuerzos desplegados, para reunirse.

Frente a la diligencia pueril e irresponsable de Debray – que usaba el nombre de guerra « Danton » – de abandonar la guerrilla en el acto, el Che consintió a exfiltrar al joven filósofo francés y al pintor argentino en condiciones inapropiadas. Debray y Bustos fueron detenidos en Camiri e interrogados sin contemplaciones por los bolivianos y agentes de la CIA. Debray sería liberado sobre gracia presidencial tres años más tarde, posterior a un regateo entre las autoridades bolivianas y francesas, conforme al deseo del Presidente Charles de Gaulle.

Debray pasa del papel de fiscal fatuo que evidencia maliciosamente las supuestas faltas de sus compañeros y que difama sin complacencia a Ciro Bustos, al de acusado sospechado de haber traicionado al Che contra la indulgencia de sus carceleros. Su línea de defensa transita invariablemente por la incriminación de su compañero en la desgracia.

El primero en notar la locuacidad culpable de Régis Debray no es otro que el Che. El 30 de junio, subraya en su diario que “se basa en las declaraciones de Debray que, parece, habló más que necesario, aunque no podemos saber qué implicaciones tiene esto., ni cuáles fueron las circunstancias en que dijo lo que ha dicho/”. Podemos leer también en fecha del 10 de julio “De otro lado, las declaraciones de Debray y el Pelado no son buenas; sobre todo, han hecho una confesión del propósito intercontinental de la guerrilla, cosa que no tenían que hacer”.

Walter Flores, su propio abogado, había enviado una carta en mayo del 1967 a la prensa boliviana en la cual certificaba que su cliente había declarado que «el Che habría vuelto en Bolivia por Santa Cruz en noviembre del 1966. Llego disfrazado y tenía el cráneo rapado. Venía a Bolivia con una misión muy precisa: crear un foco insurreccional que pudiera hacer posible a largo plazo un amplio movimiento de liberación en América Latina».

El agente cubano-americano de la CIA Félix Rodríguez Mendiguita, que tomó una parte activa en el asesinato del Che revela en un libro publicado en 1989, y titulado «Shadow Warriors» «que el francés había sido interrogado a fondo (…), había contado a los bolivianos y a la CIA todo lo que él sabía sobre las operaciones del Che».

Gary Prado Salmón, el capitán que estaba a la cabeza de la unidad que capturó al Che, declara sin ambigüedad: «Para nosotros, jamás ha sido esto importante saber quién habló primero. Pero, entre los militares, se sabía que era Debray. Yo mismo leí todos los interrogatorios. Desde el principio, confirma que el Che Guevara estaba en Bolivia y que él vino allí en su cualidad de periodista, solamente para una entrevista».

Para Aleida Guevara, la hija del Che, no cabe ninguna duda que Debray «habló más de lo necesario» y que es de hecho directamente responsable de la muerte del legendario revolucionario.

A favor de una red poderosa de amistades ya establecidas en aquella época, Debray logró imponer su propia versión de los hechos y ocultar con habilidad su traición. Señor Régis Debray, autor particularmente prolijo, hablador facundo, palabrero impenitente, padece manifiestamente las peores dificultades a callarse al mismo tiempo que las circunstancias se lo impone.

6 comentarios en “Che asesinado. Reportaje de Marc Hutten (AFP) en 1967

  1. Nunca podrá pasarse por alto una fecha tan triste para Cuba y todos los revolucionarios del mundo. La muerte física del legendario guerrillero, del revolucionario sin tacha, del pensador profundo y certero, del hombre práctico, leal y sincero, del marxista por excelencia, del guía paradigmático que caló en lo más profundo del «Verde Caimán del Caribe» y en toda América. Jamás se podrán obviar sus enseñanzas y su ejemplo, pero para recordarlo me hubiese gustado un reportaje que no recreara tanto su cadáver y sí recreara su obra. La muerte no es verdad cuando se ha cumplido la obra de la vida, pero para aquellos que tienen vivencias menos frescas, convendría hablarle más de lo que hizo y de lo que él dijo y está por hacer.

  2. Estas son fotos testimoniales del crimen muy poco divulgadas en nuestros medios informativos hasta hace unos pocos años.
    Sobrecogen por su horror.

  3. Recordar los acontecimientos pasados es importante para que perduren en la memoria. Un crimen de tal magnitud no puede quedar sin respuestas. Del Che se dicen barbaridades en las redes sociales por personas que ni siquiera saben nada de este modelo de hombre para todos los tiempos. Los que conocemos su vida y obra estamos obligados a difundirla

  4. Creo que se mal utiliza el espacio de nuestra página con este artículo donde se muestra un Ché muerto, derrotado y nuestro Guerrillero heroico es mucho más que eso. Es vida, es triunfo y sobre todo ejemplo. Existen miles de artículos que pueden ser colocados aquí que nos den toda su inmensa obra, solo así el trabajo político tendrá los resultados esperados.

  5. Coincido con Mariano en que es más importante recordar la obra que reproducir esas fotos macabras, donde se muestra la vejación sufrida por su cádaver. Hay otras fotos que podían ser utilizadas que ilustraban mejor la vida y obra del Che.

  6. Coincido con el profesor Mariano, creo que el homenaje está en difundir su obra y no mostrar imágenes de su cadáver, ¿que se está conmemorando con mostrar estas imágenes?, ¿su muerte? . El 8 y el 9 de octubre son fechas para conmemorar la vida y la obra del Che, no su asesinato. Aprecio un mensaje subliminal en este trabajo, algo realmente, a mi modesta consideración, venenoso. Quieren mostrar un paradigma muerto, cuando realmente el ejemplo del Guerrillero Heroico vive en gran parte del mundo. Del Che hay que hablar en presente.

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