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Nuevos servidores públicos: los gobernadores y vicegobernadores provinciales

Por: Arturo Manuel Arias Sánchez. Profesor de Derecho de la FH

La historia y la literatura universales cuentan entre sus personajes, reales o de ficción, con aquellos que ocuparon el cargo público de gobernador; baste citar, a manera de sobrios ejemplos, los de Poncio Pilatos y Sancho Panza: el primero, gobernador romano (26-36 n.e.) en la provincia de Judea, paradigma de vileza y sumisión cuando, al pronunciar su frase “No soy responsable por la sangre de este hombre”, se lava las manos y con ese gesto sella la condena a muerte de Jesús[1]; cuando el escudero Sancho Panza, por su parte, víctima de los embustes de los duques al nombrarle gobernador de la imaginaria ínsula de Barataria, escucha el sermoneo de su señor don Quijote, con sus sabios consejos sobre la prudencia en el ejercicio de su ilegítima actividad jurisdiccional[2].

Y aunque Poncio Pilatos y Sancho Panza administraron justicia a su manera, hoy los gobernadores, en ninguna latitud de la geografía mundial, ejercen tal función; se ciñen en sus gestiones al derrotero etimológico de la voz “gobernador” (del griego kybernan, mutado al latín gubernare): esencia de autoridad local, investida por el Estado, de funciones administrativas y de ejecución en su territorio, de sus políticas centrales.

Cuba, en su historia colonial conoció de las riendas administrativas de ciento veintiocho gobernadores que ejercieron el mando en todo el archipiélago: Diego Velázquez y Cuéllar (1511-1524) fue el primer gobernador peninsular de la Isla; la única mujer en el ejercicio del cargo, Isabel de Bobadilla, esposa de Hernando de Soto, a quién sustituyó (1537-1539), cuando éste partió a la conquista de la Florida; el último se llamó Adolfo Jiménez Castellanos y de Tapia (26 de noviembre de 1898 hasta 1 de enero de 1899), sustituto de Ramón Blanco y Erenas, Marqués de Peña Plata, y a quien le correspondió resignar el poder español ante el ejército de ocupación yanqui.

Los gobernadores provinciales irrumpen en la palestra nacional a partir de las constituciones republicano-burguesas.  De triste recordación en nuestro terruño fue Segundo Borges, alcalde del municipio de Cabaiguán, gobernador de la antigua provincia de Las Villas y mercenario de Playa Girón.

La Constitución de 21 de febrero 1901 contempló su eclosión en el texto magno de entonces:

Artículo 92. En Cada Provincia habrá un Gobernador y un Consejo Provincial, elegidos por sufragio de primer grado, en la forma que prescriba la ley. El número de Consejeros, en cada una, no será menor de ocho ni mayor de veinte.

Por su parte, la Constitución de 1940, en Guáimaro, Camagüey, 1 de julio, refrendó su existencia:

Artículo 233. (…).  Cada Provincia estará regida por un Gobernador y un Consejo provincial.

El Gobernador ostentará la representación de la Provincia. El Consejo provincial es el órgano de orientación y coordinación de los intereses de la Provincia.

Con la Ley Fundamental de 7 de febrero de 1959 desaparece el cargo de gobernador provincial, en tanto que la Constitución de 24 de febrero de 1976 delega la administración de las provincias en manos de los órganos locales del Poder Popular, vale decir, en las Asambleas Provinciales y sus Presidentes.

Bajo la nueva letra magna, la Constitución de 10 de abril de 2019, y su legislación complementaria en esta arista, la Ley Número 127 de 13 de julio de 2019, Ley Electoral, con nuevos trazos, hacen resurgir el cargo de gobernador provincial y de su segundo.

Así lo describen.

De la Constitución:

Artículo 174.El Gobernador es el máximo responsable ejecutivo-administrativo en su provincia.

Artículo 175.El Gobernador es elegido por los delegados de las asambleas municipales del Poder Popular correspondientes, a propuesta del Presidente de la República, por el período de cinco años y de conformidad con el procedimiento establecido en la ley.

Del mencionado procedimiento regulado en la Ley Electoral:

Artículo 2.1. Las elecciones periódicas se desarrollan cada cinco (5) años, siendo estas:

  1. a) Elecciones municipales (…);
  2. b) elecciones nacionales (…);
  3. Elecciones de gobernadores y vicegobernadores provinciales.

 Artículo 11. El ciudadano cubano en pleno goce de sus derechos civiles y políticos es elegible si en cada caso cumple los requisitos siguientes:

(…);

  1. h) para gobernador y vicegobernador, ser ciudadano cubano por nacimiento y no tener otra ciudadanía, haber cumplido treinta (30) años de edad, residir en la provincia y hallarse en pleno goce de sus derechos civiles y políticos.

Artículo 239.1. La elección del gobernador y el vicegobernador provinciales se celebra cada cinco (5) años, el mismo día y hora en todo el territorio nacional, en la fecha que determina el Consejo de Estado, que a su vez lo informa al Consejo Electoral Nacional.

  1. La elección de gobernadores y vicegobernadores y los actos de toma de posesión de estos y del Consejo Provincial del Poder Popular se realizan de conformidad con lo previsto en esta Ley.

 Artículo 240. Los delegados a las asambleas municipales del Poder Popular se reúnen por derecho propio constituidos en colegios electorales en la fecha fijada, en el local que se acuerde, para elegir, mediante el voto libre, igual, directo y secreto, al gobernador y al vicegobernador provinciales.

Artículo 241. Para la validez de este acto de elección se requiere la presencia de más de la mitad de los delegados que integran cada Asamblea Municipal del Poder Popular; de no alcanzarse esa cifra, se señala por el Consejo Electoral Municipal una nueva fecha dentro de los siete (7) días siguientes.

Artículo 242.1. Corresponde al presidente de la República proponer a los delegados a las asambleas municipales del Poder Popular de cada provincia, los candidatos para la elección del gobernador y vicegobernador provinciales.

  1. La propuesta para cada cargo se remite por el presidente de la República, con antelación a la fecha fijada para su elección, al presidente del Consejo Electoral Nacional, acompañada de las biografías y fotos de los candidatos alcanzarse esa cifra, se señala por el Consejo Electoral Municipal una nueva fecha dentro de los siete (7) días siguientes.

Artículo 244. El presidente del Consejo Electoral Municipal correspondiente y el diputado que al efecto designe el Consejo de Estado presiden los actos de votación, hacen las coordinaciones para garantizar los preparativos necesarios y cumplen las funciones que a cada uno se le asignan.

Artículo 252.1. Los gobernadores y vicegobernadores provinciales elegidos toman posesión de sus cargos ante el representante del Consejo de Estado designado al efecto, en la fecha fijada por este, dentro del término de los veintiún (21) días siguientes a su elección.

  1. Una vez realizada en cada provincia la toma de posesión del gobernador y vicegobernador, se constituye el Consejo Provincial del Poder Popular

Y otra vez la preceptiva constitucional regula su mandato:

Artículo 177.El Gobernador es responsable ante la Asamblea Nacional del Poder Popular, el Consejo de Estado, el Consejo de Ministros y el Consejo Provincial, a los que les rinde cuenta e informa de su gestión, en la oportunidad y sobre los temas que le soliciten.

Artículo 178.El Gobernador organiza y dirige la Administración Provincial para lo cual se asiste de la entidad administrativa correspondiente.

La ley determina la creación, estructura y funcionamiento de la Administración Provincial, así como sus relaciones con los órganos nacionales y municipales del Poder Popular.

Artículo 179.Corresponde al Gobernador:

  1. a) cumplir y hacer cumplir, en lo que le concierne, la Constitución y las leyes;
  2. b) convocar y presidir las reuniones del Consejo Provincial;
  3. c) dirigir, coordinar y controlar la labor de las estructuras organizativas de la Administración Provincial y, en el marco de su competencia, dictar disposiciones normativas y adoptar las decisiones que correspondan;
  4. d) exigir y controlar el cumplimiento del plan de la economía y la ejecución del presupuesto de la provincia, conforme a la política acordada por los órganos nacionales competentes;
  5. e) exigir y controlar el cumplimiento de los planes de desarrollo y de ordenamiento territorial y urbano;
  6. f) designar y sustituir a los directivos y funcionarios de la Administración Provincial, y someter a la ratificación del Consejo Provincial aquellos casos previstos por la ley;
  7. g) presentar al Consejo de Ministros, previo acuerdo del Consejo Provincial, las

propuestas de políticas que contribuyan al desarrollo integral de la provincia;

  1. h) poner en conocimiento del Consejo de Ministros, previo acuerdo del Consejo

Provincial, aquellas decisiones de los órganos de superior jerarquía que afecten los intereses de la comunidad o considere extralimitan las facultades de quien las adoptó;

  1. i) suspender los acuerdos y disposiciones de los consejos de la Administración

Municipal, que no se ajusten a la Constitución, las leyes, decretos-leyes, decretos presidenciales, decretos y demás disposiciones de los órganos del Estado, o cuando afecten los intereses de otras localidades o los generales del país, dando cuenta a la respectiva Asamblea Municipal del Poder Popular en la primera sesión que celebre después de dicha suspensión;

  1. j) revocar o modificar las disposiciones que sean adoptadas por las autoridades

administrativas provinciales a él subordinadas, que contravengan la Constitución, las leyes y demás disposiciones vigentes, o que afecten los intereses de otras comunidades o los generales del país;

  1. k) crear comisiones o grupos temporales de trabajo;
  2. l) disponer la publicación de los acuerdos del Consejo Provincial de interés general y controlar su ejecución; y
  3. m) las demás atribuciones que por esta Constitución o las leyes se le asignen.

La lectura de tales preceptos nos permite anticipar que, en el ejercicio de sus atribuciones y funciones, los gobernadores y vicegobernadores provinciales cubanos, a elegir en el venidero sábado 18 de enero de 2020, no podrán, en felonía desdeñosa, abandonar sus obligaciones, cual atávica postura romana en Galilea, pero sí, como amonestaba Quijote a su discípulo, (…) poner los ojos en quien eres, procurando conocerte a ti mismo, que es el más difícil conocimiento que puede imaginarse. Del conocerte saldrá no hincharte como la rana que quiso igualarse con el buey, (…).

(…) principios nobles deben acompañar la gravedad del cargo que ejercitan con una blanda suavidad que, guiada por la prudencia, los libre de la murmuración maliciosa, de quien no hay estado que se escape.

Haz gala, Sancho, de la humildad de tu linaje, y no te desprecies de decir que vienes de labradores, porque viendo que no te corres, ninguno se pondrá a correrte, y préciate más de ser humilde virtuoso que pecador soberbio.[3] (…).

¡Sabios consejos del Caballero de la Triste Figura a su fiel escudero, dignas de seguir por nuestros nuevos gobernadores y vicegobernadores!

¡Éxitos en su gestión de gobierno como servidores públicos!

[1] San Mateo: Capítulo 27; versículos 22, 23 y 24.

[2] Cervantes y Saavedra, Miguel: Don Quijote de La Mancha, Segunda Parte: Capítulo XLII.

[3] Ídem.

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