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«Otaola y el arte del buen mentir»

Espantado de los comentarios de odio que he leído en el perfil de la Universidad de Sancti Spíritus “José Martí Pérez” en Facebook, (www.facebook.com/pg/unissjosemartiperez) he decidido escribir estas líneas.

La publicación hace referencia al youtuber Otaola, cuyos comentarios contra la Revolución, sus dirigentes y hasta el pueblo cubano, son seguidos por miles de personas en La Florida.

En esta ocasión, escriben los administradores del sitio, dicho personaje planea comprar una mansión en Miami por valor de 2.2 millones de dólares.

No me molesta el hecho en sí de que se compre una mansión, me da igual si es un castillo o el Empire State Building; lo que me indigna es que lo hace con dinero obtenido por incitar a la violencia, al caos, al desorden social y a la desunión familiar.

Me espanta como más de 300 comentarios publicados en ese sitio son redactados por cubanos que, en su inmensa mayoría, nacieron, estudiaron y se enamoraron aquí; fueron atendidos por nuestro sistema de salud gratuito, y aún así, se empeñan en apoyar a Otaola y a su pérfida retórica.

No exagero, solo lea algunos de los comentarios:

 “Felicidades a Alexander Otaola. Los cubanos libres del mundo estamos felices de que puedas lograr tus metas a través del esfuerzo propio”. 

“Otaola es un valiente que ataca al comunismo y a sus seguidores. Y él ha ganado mucha plata. En Cuba estuviera viviendo en un apartamento lleno de ratas y cucarachas. Ningún periodista en USA recibe dinero del gobierno. Usted lo que envidia y odia a los cubanos que estamos en el exilio y no tenemos carencia y tenemos libertad de expresión. Así de claro es. ¿Entendiste burro?”

“Los únicos sin mentes son los comunistas que en 61 años no han podido sacar el país adelante”.

“…Como ya decía alguien, en Cuba mienten por migajas, imaginen lo que harían por una mansión de esas. Matan a la familia”.

Incluso, algunos llegaron hasta invocar a la parca y pedir un dron con el cual asesinar de forma sencilla (“con solo apretar un botón”, escribieron) a las personas en Cuba.

Cuánto odio, cuánta frustración reprimida, cuánta ignorancia política, cuántos malagradecidos… Pensé que leía una novela de terror; pero no es así. Se trata sencillamente de las opiniones de muchos que siguen en la sombra, aunque se fueron tras el sueño americano.

Al final de todo me pregunto (si es tal y cómo escriben): si viven en cómodas casas, tienen automóviles modernos, piscinas, jacuzzis, coca cola, carnes, jamones y hasta perdices, ¿por qué tanto odio, por qué incluso llegan hasta el acoso virtual contra una joven habanera que recientemente elogiaba en Facebook al Presidente cubano por su sencillez?

Me dicen que en Cuba no se respeta la libertad de expresión, ni los derechos humanos, que no existe debate político, pero cada noticia que se publica en las redes sociales sobre el avance de Sancti Spíritus o del país, es agredida casi al instante, y si se les contradice, entonces comienzan los insultos: que si eres una “ciberclaria comunista”, que si eres un “burro” que no quieres a tu gente, y hasta que eres un “descarado oportunista y aprovechado”.

Respeto a todos, y creo, como dijera Martí, que “Libertad es el derecho que todo hombre tiene a ser honrado, y a pensar y a hablar sin hipocresía”. Así lo pienso y he sido consecuente con sus palabras desde que tengo uso de razón.

Recientemente, Otaola encabezó una campaña contra los artistas cubanos que visitan Miami y dijo: «Los reguetoneros no deciden la libertad de Cuba pero tienen muchos jóvenes que van a hacer el cambio definitivamente en Cuba. Son los ídolos de muchos jóvenes cubanos mononeuronales que creen que tener la cadena y las zapatillas más grandes y poder viajar a Estados Unidos, es la cúspide del éxito y la realización humana».

¿Piensan de manera tan superficial los jóvenes cubanos? ¿No los denigra el youtuber con estas palabras?

Se olvida Otaola que miles de jóvenes cubanos asisten gratuitamente a las universidades y son herederos de convicciones y valores universales.

Esos jóvenes que él califica de “mononeuronales” son los mismos que comandan proyectos informáticos, que hacen fila para disfrutar de una actuación del Ballet Nacional de Cuba, o compran entradas para el Festival de Cine de La Habana.

Tampoco quiero tapar el sol con un dedo, no es mi objetivo. Solo deseo entender el motivo de tanto odio contra una Cuba que solo defiende su derecho a existir libre y soberana, sin lamer botas ni arrodillarse.

Ya la historia nos da la razón.

Y tú, cubano que hoy muerdes la mano que te formó, que te dio de comer, que hizo de tus hijos hombres y mujeres de bien, que te curó las heridas, no olvides que a CUBA SE RESPETA. Siéntete orgulloso de tu gente, siente coraje cuando un payaso se ríe de los tuyos y pide separar las familias.

Siente cubano, siente, que Cuba se lleva en el corazón, en la mente y hasta en las entrañas. No permitas que la mancillen.

Fotos tomadas del perfil en facebook: «Alex Otaola, en «Hola Ota-Ola».

2 comentarios en “«Otaola y el arte del buen mentir»

  1. Excelente reflexión, no puede haber dignidad sin honra, el dinero va y viene, pero nadie te podrá quitar es la virtud, y no veo virtud, ni dignidad u honra en denigrar al país donde naciste ni pedir males y miserias para tus connacionales y familiares. Es increíble que alguien logre sentirse cómodo vendiendo su alma al rey de los males. Esto me recuerda una máxima que escuché cuando estudiaba la carrera de Derecho… Un profesor me explicaba que no se podía obtener dinero mediante cualquier fin, y me puso el ejemplo del abogado y la prostituta, me dijo:
    Muchas personas creen que el buen abogado es el que convierte lo negro en blanco, el que trueca la mentira en verdad, el que utilizando artilugios, su facilidad de palabra y su agilidad mental, logra hacer ver al juez lo que no es. Si la verdadera función del abogado fuese esa, la prostitución quedaría relegada en su parangón, y es que la prostituta podría justificar su actuación alegando que ella vende su cuerpo para alimentar su alma, en cambio el abogado tendría que reconocer que vende su alma para alimentar su cuerpo.
    Todos los que han escogido el camino más fácil para hacer dinero, sencillamente han vendido su alma, y lo triste es que quizás no les alcance, algún día, ni para alimentar su cuerpo.

  2. Entiendo que las personas tengan punto de vista diferente sobre cualquier aspecto de la vida, pero no comparto con aquellos cuyo único argumento contra quienes no comparten el suyo es la ofensa, eso solo demuestra precisamente la falta de argumentos. Creo que los cubanos que vivimos en esta Isla estamos de acuerdo en que afrontamos miles de problemas, que la burocracia, el inmovilismo y la corrupción nos hacen más difícil la vida, pero somos los primeros en criticarlo y quien no lo crea que revise las redes sociales y verá. El Presidente del país llama constantemente a descubrir las trabas que frenan nuestro desarrollo y denunciarlas, eso no es muestra de represión de la opinión, sino todo lo contrario, como lo es la promoción que hace el propio Presidente sobre el uso del gobierno electrónico y sus llamados a denunciar lo mal hecho. Aquí las personas dan sus opiniones sobre disímiles asuntos y nadie los molesta por ello, ¿de qué opinión reprimida habla entonces Otaola? ¿Será de la de Miami? Allí sí es imposible tener una opinión diferente porque de inmediato es censurado quien la esgrime. En la reciente Feria del libro de Mami, cubanos residentes en esa ciudad recorrieron los stand en busca de libros que tuvieran un mensaje positivo sobre la Isla para prohibirlos y declararle un boicot. ¿Es eso libertad de expresión? Otaola hizo su elección, pero a su vez no debe criticar a quienes eligieron de manera diferente y si de verdad quiere lograr cambios en Cuba, que no los proponga desde Miami, que venga a hacerlos aquí junto a los cubanos que se esfuerzan cada día por una sociedad mejor, eso le daría una credibilidad de la que carece cuando desde la otra orilla fomenta el odio.

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