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Mella, patriota fiel que murió por la Revolución

Por: José Francisco Echemendía Gallego

Cuando el próximo domingo 10 de enero de 2021 se recuerde que hace 92 años fuera asesinado, en México, el joven líder de los estudiantes universitarios cubanos y destacado militante del Partido Comunista de Cuba, y del de México, habrá que repensar todo lo que significó este hombre para la FEU de su tiempo y para la de estos.

En 1920 ingresa al Instituto de Segunda Enseñanza de la provincia de Pinar del Río, donde se gradúa de bachiller, y matricula Derecho y Filosofía y Letras en la Universidad de La Habana. En este Centro de Altos Estudios, Julio Antonio Mella se destacó como líder estudiantil y deportista. Ingresó en septiembre de 1921 y ya en noviembre participó en la firma de un manifiesto mediante el cual los estudiantes de Derecho se oponían al nombramiento como Rector Honoris Causa de la Universidad al general estadounidense Enoch Herbert Crowder.

Fue fundador de la revista Alma Mater, de la cual era administrador y uno de los principales redactores. Firmaba sus artículos con el seudónimo de ‘Lord Mc Partland. En diciembre de 1922 se funda la Federación Estudiantil Universitaria (FEU), que tuvo como primer presidente a Felio Marinello y como secretario a Mella; a mediados de 1923 Julio Antonio asume la presidencia.

En 1923 funda la Universidad Popular José Martí, acuerdo del Primer Congreso Nacional de Estudiantes. En 1923 conoció a Carlos Baliño, figura destacada de las luchas independentistas del siglo XIX, junto con José Martí, y primero en difundir las ideas socialistas en Cuba.

En 1925 crea la sección cubana de la Liga Antimperialista de Las Américas y fue uno de los primeros fundadores del primer partido marxista-leninista cubano junto a Carlos Baliño, José Miguel Pérez y Alfonso Bernal del Riesgo, el Partido Comunista Cubano. En 1926 es expulsado de la Universidad por su actividad revolucionaria y se exilia en México; donde tres años después es asesinado en condiciones no esclarecidas totalmente, pero se adjudica la acción a la Policía Secreta de Machado, que había indicado seguirlo e investigarlo; en el momento que le disparan por la espalda, cae y sabiéndose mal herido, murmuró: «Muero por la Revolución».

En 1933 sus restos son trasladados a Cuba y se realiza una ceremonia de inhumación que fue interrumpida por las autoridades policiales; escondidos por más de 30 años por Ramón Nicolás, Antonio Barreras y Juan Marinello, quienes los entregaron al entonces Comandante Raúl Castro Ruz.

El 10 de enero de 1976 fue inaugurado el Memorial Mella y depositadas allí de forma permanente sus cenizas, con el homenaje oportuno y sentido del pueblo habanero que acudió de forma masiva a la solemne ceremonia, al frente de la cual marchaba Fidel y la máxima dirección de la Revolución.

Gloria eterna para el líder comunista Julio Antonio Mella.

 

Un comentario en «Mella, patriota fiel que murió por la Revolución»

  1. El Departamento de Enseñanza Miitar de la UNISS, recuerda el legago del joven revolucionario Julio Antonio Mella, asesinado el 10 de enero de 1929 en México, cuando solo tenía 25 años de edad. Su impronta vive en nuestros jóvenes, quienes están a la vanguardia. Se resalta su antimperialista y la importancia de volver a sus ideas; en su corta existencia desarrolla una actividad política que lo convierte en líder de talla internacional. Organiza y dirige el Primer Congreso Nacional de Estudiantes, e inaugura la Universidad Popular José Martí, con el propósito de impartir instrucción política y académica a los trabajadores. Junto a Carlos Baliño, precursor del pensamiento marxista en la isla, funda el Partido Comunista de Cuba, así como la Sección Cubana de la Liga Antimperialista de las Américas. Por sus acciones y rebeldía, fue expulsado de la Universidad de La Habana, detenido por las autoridades (en la cárcel se declara en huelga de hambre) y forzado al exilio, desde donde se vincula al movimiento internacional. Después de recibir dos balazos en Ciudad de México, expresa como últimas palabras: ‘Machado me mandó a matar. Muero por la Revolución’, en referencia al dictador de turno en la entonces neocolonia cubana, Gerardo Machado.

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