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Bytes entre ladrillo y mezcla

Tomado de Juventud Rebelde

Parte de la niñez de Alfredo Vega transcurrió en el Joven Club de Computación y Electrónica de su municipio, Cueto, adonde llegaba temprano los fines de semana para batirse con los videojuegos. Luego empezó a tomarse aquello de forma más seria y fue integrante de un círculo de interés de Electrónica, que acabó de entusiasmarlo cada vez que se sentaba frente al monitor.

De muy estudioso y disciplinado lo califican sus compañeros de la Universidad de Holguín (UHo), de cuyos predios salió graduado en 2013 como ingeniero informático. Esos atributos se le reconocen también en Vértice (Empresa de Servicios de Ingeniería y Diseño de Holguín), de la cual es desarrollador de software en la unidad de Servicios Técnicos de Ingeniería (USTI), con resultados profesionales importantes en su currículum.

En la primera edición de la Tecnoexpo Forjando voluntades, de las Brigadas Técnicas Juveniles, celebrada acá a finales de 2020, se le entregó premio relevante a su ponencia acerca de un software cuyas metodologías responden a las normas cubanas de construcción y a programas que han gestado otras entidades del país especializadas en Informática.

Vega no niega que su área de confort circunde a las computadoras, pero este padre de cuatro niños está lejos de ser un nerd (persona vista como demasiado intelectual y carente de habilidades sociales). También se aficionó hace mucho al fútbol —prefiere las tonalidades albiceleste y blaugrana— y evita hablar en casa en lenguaje de programación, excepto cuando su esposa, Odet López, licenciada en Matemática y profesora de la UHo, le da una mano ante cualquier consulta de modelación de cálculos.

—¿Qué es CalPrec y cómo lo concebiste?

—En la USTI, y en la empresa como tal, se venía empleando un software llamado PCWin, desarrollado en una plataforma que estaba quedándose obsoleta tecnológicamente, pues presentaba problemas con las nuevas actualizaciones del sistema operativo en existencia en el mercado.

«Por eso empezamos a trabajar una herramienta moderna para desarrollar la actividad de creación de los presupuestos de la construcción y el control de los mismos en espacios de tiempo en una plataforma más avanzada, que les prestara a los usuarios mayores capacidades de trabajo.

«Así surge CalPrec, que también permite efectuar cálculos de elementos técnico-económicos como salarios, horas-hombres asociados a los equipos y a la fuerza de trabajo, indicadores de consumo de materiales, entre otros.

CalPreC Software para la elaboración y control de presupuestos.

—Casi siempre las invenciones de este tipo poseen referentes y se modifican sus prestaciones sobre la marcha.

—Básicamente, la nuestra se nutre de algunas ideas del software anterior, pero responde a actuales requerimientos funcionales, que apoyan a especialistas y a grupos de control. Entre siete meses y un año fuimos incorporándole cada funcionalidad, y en 2019 la desplegamos y le hicimos correcciones de detalles. En 2020 se implementó e inició su utilización, y en 2021 le estamos introduciendo las nuevas tarifas de precios, derivadas de la Tarea Ordenamiento.

—¿La Tarea Ordenamiento supuso un obstáculo?

—Trabajamos para que, de ocurrir un momento como este, no fuera necesario generar otro sistema, sino insertarle nuevas normas o fórmulas de cálculos. Los otros valores se definen de acuerdo a estándares constructivos o singularidades del usuario. A partir de la tasa de cambio nacional le hemos sumado la conversión, lo que permitirá trabajar de cara a inversionistas foráneos y presentarles valores de gastos en moneda libremente convertible.

«La aplicación lo mismo le es útil a una entidad constructora que a una forma no estatal que elabora sus precios. Hay cooperativas de construcción interesadas, mas para suministrárselo se requeriría un autorizo que todavía no existe. Ya hemos recibido solicitudes desde Cienfuegos o Granma, por ejemplo, de otras empresas».

—Al contestar en plural es obvio que te sientes acompañado en tus labores.

—Me ayuda el equipo de trabajo de mi unidad porque soy especialista en Ingeniería y Desarrollo de Software, pero no ejerzo la construcción o proyección de obras. El know how técnico me lo transmiten mis compañeros, como el ingeniero Francisco Reynaldo, nuestro especialista más experimentado, la ingeniera Marianela García, directora de la USTI, y otros.

—¿Cómo se ha comercializado la aplicación hasta el momento?

—Se comercializa por concepto de investigación y desarrollo, toda vez que se incluye en dicha cartera, y se encuentra inscrita en el Registro de Propiedad Intelectual y en la Oficina de Control del Ministerio de Comunicaciones. Quince entidades de la provincia y de otros territorios han adquirido CalPrec. Esto le reportó a Vértice alrededor de 250 000 pesos por concepto de ventas el pasado año.

«También creé otro software, Admin Carta Límite, comprendido en la cifra anterior de lo vendido, que está en concordancia con una resolución del país, la cual exige control de recursos de materiales en obras constructivas. A partir de Admin Carta Límite se elabora un documento que lleva el comportamiento de despachos y consumos. Te brinda además una contraparte del inventario en almacenes. Ambos software se complementan y son de mucha valía para Vértice, teniendo en cuenta que esta no fue creada en función del desarrollo de aplicaciones informáticas».

A obras en ejecución, como la reanimación del complejo de piscinas del Fajardo, en la ciudad holguinera, se les calcularon sus montos de presupuesto mediante CalPrec, y todas las acciones de ingeniería de Vértice, en el polo turístico nororiental, igualmente fueron beneficiadas por dicho software y Admin Carta Límite.

Alfredo Vega gana el diez por ciento del valor de cada aplicación vendida por Vértice, de acuerdo con lo que estipula el derecho de autor. Su esfuerzo es demostración de que la prosperidad, basada en el trabajo honesto, es legítima en Cuba. 

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