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La medalla de oro de Cuba

Tomado de Granma

Hoy está de cumpleaños el Deporte, la Educación Física y la Recreación, porque así, en toda su magnitud social, hay que ver al Inder, un organismo del Estado que se «cuela» en nuestras casas, con la pelota de la Serie Nacional, o con las transmisiones de los Juegos Olímpicos; con nuestros hijos, que para que sean mejores estudiantes han de cultivar su cuerpo para soportar mejor y con calidad las cargas académicas, o cuando en grupo escalamos una montaña, sin importar quién llegue primero, pues no se trata de una competición, sino de superarnos a nosotros mismos.

No son solo palabras esos tres vocablos, es mucho más. Es la integración de tres componentes de la Cultura Física, esenciales en la interpretación y valoración de una obra por excelencia participativa, porque la tríada presupone participación, tanto, y esta es su esencia, que la correlación de sus tres expresiones ha sido la fórmula para los éxitos del deporte cubano en la arena internacional.

Si un entrenador prepara al niño o joven, sin saltarse etapas, en el conocimiento de la disciplina que practica, y al propio tiempo promueve un universo cognitivo que lo ayude a discernir mejor la exigencia de rival y de la competencia, estará forjando a un campeón. Si en la clase de Educación Física, el profesor estimula los rasgos volitivos de sus alumnos y motiva su clase, allí mismo encontrará al más rápido, al más fuerte y al más resistente, porque brotarían esas capacidades motrices de los educandos, y entonces podría descubrir a un futuro campeón. Si el promotor de recreación, en sus actividades, es capaz de generar un ambiente de convicción, y también de motivación; si instala en el sentimiento de las personas, sean del grupo etario que sean, vencer el reto contribuiría a que en su área pueda detectar aptitudes que no fueron vistas antes en determinado individuo. Para eso no puede haber allí competición, en la recreación, la medalla de oro es para todos, porque nadie pierde, si de manera sana ocupa su tiempo libre.

Cuba es hoy reconocida como una potencia mundial en el Deporte y en la Salud, y a esta tributa también la terna, pues no está aislada, es parte del tejido de la obra humana de la Revolución. Más de 20 programas de actividades físicas tributan a la promoción de salud, desde la gimnasia para las embarazadas, pasando por la del niño y la niña, la aerobia, hasta la del adulto mayor. El mismo objetivo tiene el de los ejercicios para la atención a las enfermedades crónicas no transmisibles y el de los procesos de rehabilitación.

Así de grande es la responsabilidad del joven organismo que cumple hoy 60 años, fruto de la aprobación de la Ley 936, del 23 de febrero de 1961, porque, desde su génesis, su componente formador y educativo es su misión social. Es por eso que necesita de recursos humanos preparados y comprometidos con esa tríada; por eso, y porque está en la esencia de ese cuerpo legal, fue creciendo hasta llegar a ser una potencia, de la mano de la ciencia. Hoy, el Instituto de Medicina Deportiva, el de Investigaciones, el de Ciencias Aplicadas al Deporte, el Laboratorio Antidoping, su escuela ramal y la Universidad del Deporte, sostienen una obra de alto valor humano, cuyo gestor, porque la compendió y la visionó, y porque fue un apasionado deportista, fue Fidel, quien la vio en esa gran dimensión holística: «Hablar de ejercicios y hablar de deportes no es hablar de campeones olímpicos y mundiales, es hablar de bienestar diario y constante, es hablar de plenitud de salud, es hablar de capacidad de estudio y de trabajo; hablar de educación física y deportes es hablar de una ciencia, de una actividad universal».

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