home Noticias La Seguridad del Estado tiene una gran fuerza: la del pueblo

La Seguridad del Estado tiene una gran fuerza: la del pueblo

Tomado de Granma

Siglos de combate desigual ha librado el pueblo cubano para conquistar y preservar su independencia y soberanía; primero, frente al imperio colonial español, y luego, contra el imperio estadounidense.

Generaciones de patriotas lo entregaron todo por Cuba y, una vez alcanzado el triunfo, en enero de 1959, tuvieron que crecerse, como si la sangre derramada hasta entonces no hubiese bastado. Para cuidar la Revolución había que continuar «con ojos de guardianes del sol», desvelados, defendiendo la tierra sagrada de los padres.

Para los cubanos, siempre inferiores en número, escasos de armas y bastimentos, era imprescindible conocer al enemigo, anticiparse a sus acciones.

Cientos de hombres y mujeres, en campos, pueblos y ciudades, los heroicos «laborantes», los «cuando», agentes voluntarios de la inteligencia mambisa durante las guerras por la independencia, mantenían informadas a las tropas insurrectas de cada paso, movimiento o señal del adversario.

Ninguno cobró jamás un centavo por sus servicios, pues no se cobra por defender a la patria.

Fue estrategia también del Ejército Rebelde. El 20 de abril de 1958, en un informe firmado por el entonces comandante Raúl Castro Ruz, dirigido a Fidel, explicaba: «estamos perfeccionando el cuerpo de oficiales de Inteligencia Rebelde (I.R.) que tiene bajo su mando el S.O.C., o sea, el Servicio de Observación Campesina y otras dependencias más de este tipo».

Los órganos de la Seguridad del Estado fueron creados el 26 de marzo de 1959, ante la creciente agresividad del Gobierno estadounidense, dispuesto a recurrir a todo para doblegar a la Revolución. Contra la obra invaluable de esos combatientes se ha estrellado, durante 62 años, cada plan del imperio y sus servicios especiales.

Muchas veces se han preguntado, nuestros adversarios, qué fuerza explica la invicta trayectoria de la Seguridad cubana. ¿La respuesta? Es una sola fuerza: la del pueblo.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *