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Otra vez mirando por dentro

Tomado de Juventud Rebelde. Por: José Luis Estrada betancourt

Tras la semana de estreno de la telenovela Vuelve a mirar, JR se acerca a la labor de su entregado equipo de realización

Oigrés Suárez y Ernesto Fiallo le han cogido el gusto a trabajar juntos. Bueno, no solo le ha sucedido al productor y al director general de Vuelve a mirar. En esto de conformar un equipo con «garra», parece que serán reincidentes también los tocayos del «jefe»: el que se apellida Reyes y se encargó de la edición, y el Aguilar, líder del team de fotografía (por solo mencionar los nuevos que se sumaron a raíz de la grabación de la telenovela cubana que ahora mismo pasa Cubavisión, lunes, miércoles y viernes), quienes otra vez pondrán sus enormes talentos en función de otro dramatizado: Los hijos de Pandora.

Sin embargo, de esa historia de Ariel Amador Calzado llena de personajes «de carne y hueso cuyas vidas se entrelazan continuamente y ninguno es absolutamente bueno y ninguno es del todo malo», Juventud Rebelde escribirá más adelante, pues ahora le corresponde el turno a Vuelve a mirar y al equipo de realización de esta «telenovela atípica, que tuvo que pasar por muchos tropiezos durante su etapa de rodaje», según le cuenta al diario Suárez, quien ya acompañó a Fiallo en En tiempos de amar.

Protagonizada por Paula Alí, Rubén Breñas, Nieves Riovalles, Manuel Porto, Osvaldo Rojas, Héctor Echemendía, Miriam Socarrás, Manolín Álvarez… «la telenovela se grabó con dos unidades: por un lado iba Fiallo, ocupándose de las locaciones mayores, y por el otro, Julio César Ramírez, que se responsabilizó con la minitécnica, es decir, con una sola cámara registró las escenas sueltas, principalmente en exteriores», ahonda Oigrés.

«Al mes de iniciada las filmaciones tuvimos el primer gran tropiezo con la coyuntura de la falta de combustible en el país, lo cual nos hizo replantearnos el diseño de producción. Luego vino la COVID-19, que nos obligó a paralizar por siete meses, provocando que no saliéramos al aire en el tiempo previsto. Entonces hubo que tomar alternativas para tratar de recuperar lo perdido, como comenzar la edición sin haber terminado el proceso de filmación».

Para el también productor de Vidas cruzadas todas estas complicaciones más que debilitar el sentido de pertenencia hacia las tramas y subtramas creadas por Amílcar Salatti y Yoel Infante que retratan el universo de la tercera edad en Cuba, «lograron algo increíble: unirnos como una gran familia, al punto de que aún no hemos culminado con Vuelve a mirar (aún se edita) y ya ese mismo equipo de dirección y la mayor cantidad de especialistas, técnicos y personal de apoyo está preparando la próxima entrega.

«Hemos logrado esa química necesaria para hacer nuestro trabajo y disfrutarlo a plenitud. Enrolarnos en un proyecto largo con tantos contratiempos y montarse de nuevo en el mismo barco, con el mismo capitán sin querernos matar, no suele ocurrir con frecuencia.

«Ha sido posible, claro, por las personas que están detrás de Fiallo, Julio y de mí: nuestros productores, asistentes de dirección y producción, camarógrafos, editor, la gente de luces, sonido, vestuario, maquillaje, arte, efectos, los choferes; los compañeros que nos sirven la comida y el café (tan importante en un rodaje), y, fundamentalmente, nuestros actores y actrices, que fueron incondicionales, confiaron y apostaron por esta propuesta».

Que Vuelve a mirar se haya rodado en exteriores ayudó a Ernesto Aguilar a materializar «una fotografía lo más realista posible. Elegí recorrer un camino de cierto modo convencional sin llegar a utilizar una iluminación plana ni tampoco de alto contraste. Lo esencial para mí era que apoyara la dramaturgia y la sicología de los personajes. Y en ese sentido resultó muy útil haber empleado óptica fija, lo que hacía por primera vez.

«Enfrentarme a esta telenovela como director de fotografía constituyó un gran desafío, pero admito que me siento bastante satisfecho con el resultado, en lo cual incidieron definitivamente los camarógrafos, luminotécnicos… Recibí ayuda de muchos, a quienes agradezco de corazón. En especial a Carlos Talavera (también director de fotografía) y a Fiallo, por haberme dado la oportunidad y por estar siempre presentes con ideas, consejos…».

Pilar fundamental para desempeñar su labor a la altura de un proyecto como Vuelve a mirar fue asimismo el otro Ernesto, el editor, reconoce quien se graduara de la Facultad de Arte de los Medios de Comunicación Audiovisual (Famca) y prefirió adentrarse en los secretos de un camarógrafo antes de que Talavera le diera un voto de confianza. «Con todo y su juventud, Ernesto ha acumulado ya experiencia en el mundo de la televisión y su apoyo resultó muy valioso para mí», gratifica Aguilar.

No obstante, Vuelve a mirar significó el debut también para Reyes en un espacio estelar como la telenovela, «la cual se distingue de otras entregas de la televisión que he asumido, por el tiempo que hay que dedicarle y la consagración que exige». Con este Ernesto se dio aquello de que a la tercera va la vencida. Como los dos colegas que le precedieron no dieron la talla, se unió al proceso productivo a partir del segundo mes de rodaje, mas no demoró en apasionarse con una obra que lo conquistó desde el principio. 

«Realmente me ha gustado trabajar con un material en el que aparecen esos actores a los que he visto y admirado desde mi niñez y manejar los tiempos de sus actuaciones, enlazarlos en la historia de la mejor manera… Es una labor inspiradora y a la vez de gran responsabilidad; una labor compleja.

«Tiempos atrás las telenovelas se grababan con una unidad de remoto. Significaba que la edición estaba muy determinada por las decisiones del director, quien ponchaba los cortes de las escenas. Ahora cada cámara funciona por separado, de modo que le corresponde al editor sincronizar, ensamblar… e ir asumiendo en el montaje otras especialidades como la corrección de color, la supervisión de efectos visuales…

«Ensamblar 80 capítulos no es tarea fácil. En verdad la COVID-19 llegó para atrasarlo todo, pero confieso que esa lamentable eventualidad me dio un respiro para repensar el montaje. Aunque había un plan que cumplir, tuve un chance para detenerme más en las escenas, porque cuando estás contra la salida al aire el flujo de trabajo se torna distinto.

«Sí, en una telenovela la dinámica es bastante fuerte. Uno entra tempranito al set de edición y aparentemente termina cerca de las seis de la tarde, pero con Vuelve a mirar me ha ocurrido que llego a la casa y sigo conectado. A las diez de la noche todavía continúo pensando en el capítulo que dejé y en el que haré al día siguiente. Es que en tus manos está el trabajo de actores de primera línea ahora mismo en Cuba.

«Uno es como un compositor de imágenes… Vengo de realizar programas habituales, conciertos, videoclips…, pero aquí hay que sentir las situaciones, debes tener mucha sensibilidad, estar más conectado con la obra… Aquí he sentido todo lo que te da una imagen. Hemos intentado buscar esa plasticidad que puede incidir en la sensibilidad del televidente, y alejarnos, con la complicidad de la fotografía, de un planteamiento más lineal. He disfrutado mucho esta experiencia profesional.

«Creo que se ha logrado una realización digna, aunque aún estamos aprendiendo a sacarle mayor provecho a las nuevas tecnologías, a esas cámaras que tienen tantas posibilidades; descubriendo a nivel de software lo que se puede conseguir en postproducción. Estoy convencido de que los proyectos que vendrán serán, de seguro, muy superiores».

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