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Encuentro de pensamiento, sensibilidad y compromiso

Tomado de Granma

El diálogo puso el tono a la tarde de este jueves, en el Salón Portocarrero del Palacio de la Revolución. Los universitarios iban hablando, y el Primer Secretario del Comité Central del Partido y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, iba compartiendo sus reflexiones en un encuentro que, como él dijo en algún momento, versó sobre disímiles temas.

«Hoy no me imagino —aseguró el Jefe de Estado a estudiantes y profesores de la Universidad de La Habana— en qué circunstancias de más complejidad podríamos estar, en momentos como este, si no hubiera sido por la manera en que los jóvenes se involucraron en todas estas problemáticas de la pandemia, de la participación también en el trabajo con los barrios».

A los jóvenes que en tiempos recientes se han sumergido en las profundidades de barrios preñados de desafíos sociales, que han estado en centros de aislamiento surgidos a causa de la COVID-19, que han hecho diagnósticos y desde distintas áreas del conocimiento están haciendo propuestas de un mejor país, Díaz-Canel Bermúdez expresó que ellos, verdaderos catalizadores en escenarios de la Cuba actual, han sabido suplir ciertas carencias en la objetividad del pensamiento, en el ejercicio de la crítica; y han aportado una visión más juvenil, dinámica, rebelde y comprometida, en tanto han apreciado un grupo de problemáticas.

«Nos seguiremos viendo», dijo el dignatario hacia el final del intercambio que tuvo como comienzo el testimonio de un joven sobre la participación de él y sus contemporáneos en la barriada de Lawton, en el capitalino municipio de Diez de Octubre, o en comunidades como La Timba y el Fanguito en el municipio de Plaza de la Revolución.

Hay que seguirse expandiendo, identificar qué acciones en el orden material, y sobre todo en el sentimental, pueden emprenderse en los lugares más necesitados. Esa idea resultó recurrente entre los estudiantes, quienes también abrieron el análisis haciendo referencia a la importancia de impartir la filosofía marxista como lo que debe ser entre revolucionarios: una herramienta de transformación y no un «ladrillo» teórico.

Sobre ese tópico el Presidente cubano destacó el valor de que logremos encantar, desde las aulas, con la impartición del marxismo, porque «no le damos la belleza teórica que tiene»; y luego, cuando se produce un vacío de conocimientos y otras corrientes de pensamiento nos golpean, ni siquiera tenemos la posibilidad de comparar y de poder discernir «de qué lado está la razón».

«Creo que para mejorar le enseñanza del marxismo, sobre todo en los jóvenes —resaltó el mandatario a los estudiantes de ese conjunto de ideas filosóficas—, necesitamos también de lo que ustedes puedan aportar desde la carrera, sobre todo con esa convicción que tienen».

El estudiante de Sociología Javier Sánchez acotó que no debe existir una separación entre la teoría marxista y la praxis de ese pensamiento en un escenario como el de las comunidades cubanas. Él abogó además por la defensa de la Revolución desde métodos atractivos, que sumen a las nuevas generaciones; y habló de esa Revolución como de un proceso continuo, que permita el cuestionamiento incesante de todo cuanto hagamos mal.

La crítica, razonó entonces Díaz-Canel Bermúdez, debe ser un arma nuestra, como método, en el camino de superarnos; «no puede ser monopolio de la contrarrevolución». Y en otro momento abogó por hacer análisis que ni sobrestimen ni subvaloren los problemas, sino que vean cada situación en la medida justa.

«Hay que ver —añadió— cómo las cosas se perfeccionan, cómo hay cosas que pueden coger otro ritmo; y para eso sí es necesario que haya mecanismos de participación y espacios donde la gente puedan decir lo que piensan».

De experiencias y proyecciones

Contaron los universitarios que fueron muy bien recibidos en barrios como el Fanguito. Allí acopiaron datos sobre necesidades de los pobladores. Y resultó emocionante, según narró una joven, tropezar con las tuberías que en breve serían instaladas para llevar el agua a lugares urgidos de ese recurso.

Los futuros profesionales aspiran a hacer dibujos con los niños del lugar, porque eso será muy bueno para la imaginación y el bienestar sicológico en estos tiempos de pandemia. Poco a poco los cambios se hacen notar: se sabe de una señora a la que le harán nueva su casa; y de un basurero que será convertido en mirador de la barriada.

Con ese ánimo restaurativo los universitarios también llegaron hasta el municipio de Marianao con sus Brigadas Universitarias de Trabajo. De esa participación se habló en el encuentro, y a propósito de la experiencia, los jóvenes abogaron porque prime la sensibilidad en la solución de los problemas de la gente.

Se sumaron los testimonios de quienes estuvieron ayudando en la provincia de Matanzas en la lucha contra la COVID-19, de quienes miraron por dentro el Sistema de Atención a la Familia (SAF), de quienes tropezaron con todo tipo de dificultades. «No te desanimes nunca», pidió Díaz-Canel a una joven que contó en detalles su experiencia en el enfrentamiento a los demonios de la desidia y la ineficiencia.

«Les pido que no se desanimen con los problemas. Aquí hay que meterle el pecho a los problemas», hizo énfasis el Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista a los universitarios que también hablaron sobre la aspiración de rescatar en breve el proyecto de la Universidad Popular —idea del líder Julio Antonio Mella—, con el fin de llevar conocimientos de corte histórico o social a los barrios, de romper con ese halo elitista de que un universitario no baja desde la escalinata hasta lo más profundo del pueblo. 

«Hay una voluntad de transformar —dijo el Jefe de Estado—;  y eso nos está llevando también a que desde el Gobierno haya otra manera de ver qué políticas públicas hay que complementar, cuáles hay que ampliar, qué mecanismos de trabajo hay que perfeccionar. La Revolución se lo ha enseñado a uno: la vida hay que enfrentarla con optimismo, porque lo que quieren (nuestros enemigos) es vernos como defraudados, (…) nos quiere desunir; y nosotros tenemos que irnos por encima de todo eso, porque esa ha sido la vida de la Revolución en todos estos años».

José Alejandro Ricardo García, profesor de Química y secretario de la Unión de Jóvenes Comunistas en la Universidad de La Habana, habló al Presidente sobre el compromiso de los jóvenes con Cuba; y resaltó hacia el final del encuentro que cada episodio de participación ha permitido crecer en valores espirituales. La COVID-19 ha enseñado, afirmó, que la vida es lo más importante, que valen mucho la solidaridad y conversar con las personas.

«Recuerden que nosotros planteamos en el 8vo. Congreso del Partido que a los jóvenes hay que prestarles atención como las tan importantes personas que son en nuestra sociedad, y estamos siendo consecuentes con eso», reflexionó el mandatario, quien no pasó por alto cuánto ellos han enriquecido con sus criterios cada encuentro que la dirección del país ha sostenido con distintos sectores de la sociedad.

Ustedes han aportado —argumentó el mandatario— al modo en que tenemos que concebir los procesos, a la integralidad con que hay que proyectar las tareas, y también nos han dado muchas ideas sobre el trabajo social, sobre las políticas públicas, la atención a vulnerables, la reconstrucción de la relación Estado-Gobierno-Partido-pueblo, sobre cómo buscamos una participación mayor, cómo logramos que todos nuestros mecanismos sean más democráticos.

«Creo —subrayó— que todo este ejercicio que estamos haciendo al final va a redundar en impulsar y en renovar mecanismos de trabajo, en levantar elementos de vergüenza, de dignidad, de honestidad, que son valores que hay en nuestra gente; y que todo esto nos lleve a caminos más efectivos en la gestión integral que tiene que hacer el pueblo junto al Gobierno, y dirigido por el Partido, en su participación dentro del proceso revolucionario».

A este nuevo encuentro del Presidente cubano con los jóvenes asistieron también Jorge Luis Broche Lorenzo, miembro del Secretariado y jefe del departamento de Educación, Deportes y Ciencia en el Comité Central; el vice primer ministro Jorge Luis Perdomo Di-Lella; el ministro de Educación Superior, José Ramón Saborido Loidi; la rectora de la Universidad de La Habana, Miriam Nicado García; así como Luis Antonio Torres Iríbar, primer secretario del Partido en la capital, y el gobernador Reinaldo García Zapata.

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